Oviedo, la ciudad sobre la que llueve 122 días al año, dice adiós a la sequía

Estado actual del embalse de Los Alfilorios, próximo al 75% de su capacidad. / P. LORENZANA
Estado actual del embalse de Los Alfilorios, próximo al 75% de su capacidad. / P. LORENZANA

El Ayuntamiento pone fin a medio año de restricciones después de que Los Alfilorios alcance el 75% de su capacidad

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Oviedo, la ciudad sobre la que llueve una media de 122 días al año y no poco, casi mil litros por metro cuadrado, se ha pasado seis meses de sequía. Ya no. La concejalía de Infraestructuras ha puesto fin, gracias a las abundantes precipitaciones del mes pasado, a las restricciones en el riego de las zonas verdes y en el baldeo de calles que tuvo que acordar y luego ampliar a mediados de 2017 para paliar una situación anómala y alarmante.

La concejala del área, Ana Rivas, pasó meses siguiendo el volumen embalsado en Los Alfilorios y el menguante caudal del canal del Aramo, el principal aporte de agua a la ciudad cuyos recursos fueron el año pasado «la mitad» de los disponibles en 2016, un año por lo demás seco dentro de la serie histórica. «Hemos estado muy pendientes para garantizar el suministro, su calidad y gestionar la escasez con eficiencia», resume la edil, «y para concienciar a los ovetenses de la necesidad de hacer un consumo responsable».

En junio, saltaron todas las alarmas tras un invierno seco con la mitad de las lluvias habituales y una primavera que no mejoró el balance hídrico. Además, los últimos meses de 2016 y los primeros de 2017 tuvieron temperaturas medias muy por encima de lo normal, reduciendo al mínimo las precipitaciones en forma de nieve en las montañas de Quirós, Riosa y Morcín de las que se alimentan las reservas de la ciudad a través del canal del Aramo. Infraestructuras recortó el riego en las zonas verdes y a la mitad del baldeo de calles.

Dos meses después y pese a que las lluvias de verano entraron dentro de lo 'normal' (150 litros entre junio, julio y agosto), la falta de nieves se hizo notar de forma drástica. El Ayuntamiento redujo el riego en un 60% adicional y el baldeo de calles a la mitad, excepto en las zonas de uso intensivo, para lograr ahorrar el 20% del gasto de agua en limpieza viaria. Medidas drásticas en mitad de la temporada turística y a las puertas de las fiestas de San Mateo, que buscaban también concienciar a la ciudadanía ante una situación inédita desde que, en los años 80, entrase en servicio el embalse de Los Alfilorios. Tanto como para que fuese necesario poner en marcha por primera vez las bombas de la propia presa, al quedar el nivel embalsado por debajo de las captaciones. Las bombas rugieron unos días, hasta que el embalse recuperó el 30% y, desde ahí, hasta las primeras lluvias de otoño, la concesionaria Aqualia estuvo midiendo al detalle los recursos para mantener el nivel embalsado por encima del 30% y poder ahorrarse el gasóleo de las bombas.

Lo tuvo que gastar en poner a funcionar el bombeo de Palomar al máximo de su capacidad y también aumentar la cantidad comprada al Consorcio de Aguas de Asturias hasta niveles nunca vistos.

El sistema hizo crisis a finales de agosto, pero un inicio de septiembre algo más lluvioso de lo habitual permitió ir manteniendo el nivel de Los Alfilorios por encima del 30% para evitar tener que usar las bombas, aún a costa de aumentar aún más la compra de agua a Cadasa. De los 700 litros por segundo que consumía la ciudad, 200 litros procedían de los manantiales del canal del Aramo; 140 eran bombeados desde el nivel freático del Nalón en Palomar y algo más de 350 litros, comprados al Consorcio de Aguas de Asturias.

Números y futuro

La factura empezó a reducirse en diciembre, con lluvias tres veces más abundantes de lo habitual y nieves. El bombeo de Palomar se pudo apagar por fin, «pero aún compramos agua a Cadasa», explica la edil de Infraestructuras, «aunque lo normal». Aunque el nivel del pantano de Los Alfilorios se ha recuperado hasta el 75%, 18 puntos más que el año pasado por estas fechas, sigue siendo inferior a la media de los 10 últimos años.

Otras medidas tomadas durante la sequía vienen para quedarse. «Mantendremos la restricción de uso de las fuentes ornamentales», explica la edil socialista, en un programa que incluye su revisión para minimizar pérdidas y la instalación de llaves en lavaderos y bebederos de parques y jardines y su reemplazo por nuevos modelos accesibles y de menor consumo.

La edil estima que las medidas de ahorro impuestas durante la sequía de la segunda mitad del año permitieron un ahorro de alrededor del 5% del consumo municipal. No es mucho, pero es que Oviedo se ha acostumbrado a nadar en la abundancia. Ni siquiera en los peores momentos de la seca de este año, cuando se hizo necesario reforzar los sistemas de tratamiento y cloración, el suministro estuvo en peligro. La ciudad cuenta con el sistema del canal del Aramo y Los Alfilorios, que en un año 'normal' rinden más de 21 millones de metros cúbicos; pero, además, está conectada al sistema del Alto Nalón (Cadasa) y los ingentes recursos de Tanes y Rioseco a través del depósito de Cuyences. Una doble garantía que, para ser completa, debería permitir la conexión entre ambos sistemas con la construcción del proyectado segundo depósito de Cuyences.

De momento, el Ayuntamiento modificará este año el reglamento del servicio para «incluir los supuestos de sequía», expone Rivas, «»no es exactamente el plan de emergencia que nos pedía la Confederación, pero sí regular las medidas a tomar en situaciones como las de este año». La norma también definirá cómo deberá restringirse el suministro en estados excepcionales, a quién y con qué régimen se le puede cortar el agua si esta escasea. Los tres últimos años han sido los más calurosos de la historia. Igual deja de llover 122 días al año. Mejor prevenir.

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