«En Oviedo todavía hay muertos en las cunetas»

Amaya Caunedo. / Piña
Amaya Caunedo - Historiadora

«La Guerra Civil en la ciudad fue distinta al resto de Asturias. Queda aislada, sometida a un cerco que se volvió más difícil, era difícil alimentar a todos»

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

Detrás de las II Jornadas de la Memoria Histórica, con talleres y rutas por los vestigios de la Guerra Civil en la ciudad, está la investigadora de la Universidad de Oviedo Amaya Caunedo.

-¿Qué particularidades presentó la guerra en Oviedo?

-Fue distinta al resto de Asturias. Se habían concentrado el grueso de las fuerzas militares a las órdenes de Aranda con la idea de que no volviera a suceder un nuevo octubre del 34. Por su importancia como capital, pero también por las industrias: dos fábricas de armas y dos de explosivos en La Manjoya y en Cayés. La ciudad de Oviedo queda aislada, sometida a un cerco.

-¿Cómo era la vida en el sitio?

-Al comienzo del verano sencilla, luego se vuelve más difícil. Escasea el agua, los alimentos frescos (no así las conservas), pero el nivel de población militar es muy superior a lo habitual, es muy difícil alimentar a toda la población. Se pierde la posición del cementerio de San Esteban a lo largo del verano, entierran dentro de la ciudad. Comienza a escasear el combustible y el agua que no tiene condiciones sanitarias no se pueda hervir. Hay una epidemia de tifus. Población sometida a bombardeos...

-¿Qué ofrecen los talleres de las II Jornadas de Memoria Histórica?

-Intentar acercar la historia de la ciudad con recursos visuales, mapas, intentar acercar lo que supuso una guerra en la ciudad. Repartimos bibliografía para que la gente vea por dónde puede buscar más información si le interesa, damos herramientas. Luego está la parte más práctica de las rutas.

-¿En Oviedo todavía hay muertos en las cunetas?

-Sí, claro que sí. El proyecto de investigación sobre la Guerra Civil en Asturias en el que estoy tiene una parte de mapa fosas comunes. En San Esteban hay varias fosas. En Oviedo están bastante bien ubicadas pero en Asturias queda.

-¿Qué tal fue la primera edición?

-Muy interesante. A las rutas y a los talleres fueron entre diez y treinta personas. Es una lástima que en Asturias no haya una oficina para que las familias puedan ir e informarse.

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