«Oviedo no tiene necesidad de incrementar las plazas hoteleras»

Fernando Corral, vicepresidente de Otea, durante la entrevista con EL COMERCIO. / HUGO ÁLVAREZ

Fernando Corral Vicepresidente de Otea, Hostelería y Turismo en Asturias: «Más de la mitad de las camas de Asturias no se ocupan»

PAULA CARRELO OVIEDO.

Entre los propósitos del vicepresidente de la Asociación de Hostelería y Turismo en Asturias OTEA, Fernando Corral, está el de mostrar no solo la parte bonita del sector, sino los retos y problemas a los que se enfrentan, ya que «no todo son los turistas que se incrementan». El objetivo es que administraciones y empresarios trabajen conjuntamente por un sector sólido y competente.

-¿En qué situación se encuentra la ley de registro de pisos turísticos del Principado?

-En 2015, OTEA hizo llegar esta preocupación a la Confederación Nacional de Hoteles en una reunión con su presidente y el presidente del Principado. Nos pusimos en marcha para establecer una regulación justa, para que quienes quieran desarrollar esta actividad lo hagan en condiciones legales. Este reglamento se aprobó el pasado agosto y a principios de año, Turismo comenzó a trabajar la inspección de este tipo de establecimientos. Pero aún existen problemas, como que haya negocios en Oviedo que por la propia ordenanza municipal no se puedan adaptar a esta ley, y también con las plataformas que comercializan este tipo de producto, con las cuales se está hablando.

«Hay que fomentar la formación, la conectitividad y nuevos productos turísticos»«Aunque crezca el turismo, Asturias es la cuarta comunidad por la cola en ocupación»

-¿Y cómo se compite con estas nuevas plataformas?

-Nos hemos reunido con responsables del Principado para que las plataformas que incumplan las medidas legales puedan ser sancionadas. Aquí hay una cuestión de seguridad muy importante: en España, según estudios de la Confederación Nacional, no se ha localizado dónde se alojan el 31% de las personas que entran en nuestras fronteras. En Asturias, esas plataformas tienen que publicitar a todos los establecimientos con su número de registro. Aquellas que no lo hagan serán susceptibles de ser sancionadas, exactamente igual que se ha hecho en otras ciudades, como en San Francisco, cuna de alguna de ellas y donde la alcaldesa amenazó con sancionar de manera muy dura a las que incumpliesen la normativa.

-En cifras, ¿cuánto afectan las plataformas a Oviedo?

-En este momento podría haber entre dos mil y tres mil plazas en la ciudad. Sobre todo en meses de alta ocupación estaríamos hablando de un negocio mensual de unos doscientos mil euros.

-¿Cuál es la reacción del sector?

-No queremos hacer análisis puntuales, sino uno más profundo. El turismo nacional se decanta por otras opciones como el norte y a nivel internacional, España está batiendo récords. Esto hace que esos mínimos de la crisis mejoren en 2016 y principios de 2017, pero no se debe a que las administraciones públicas y los empresarios de repente hayamos sido capaces de crear algo más atractivo. No veo movimientos desde el ámbito institucional ni desde el empresarial, entonces seguiremos diciendo lo bien que nos van las cosas -que no es verdad- porque subimos un tres por ciento. Debemos crear un sector fuerte fomentando la formación, la conectividad y la creación de nuevos productos turísticos para poder competir en mercados internacionales.

-¿Es el aumento de visitas extranjeras notable?

-La mejora en conectividad aérea ha provocado un aumento de turistas extranjeros. Los últimos datos están en un incremento del 5%, pero nos falta la capacidad de promocionar. Tenemos el hándicap de que los establecimientos de alojamientos son muy pequeños, con lo cual los empresarios nos debemos poner de acuerdo en ofrecer servicios comunes. Aunque crezca en turistas, Asturias es la cuarta comunidad por la cola en ocupación media anual, muy por debajo del 50%. En el primer semestre del año, el precio medio y la rentabilidad por habitación son los peores de toda la cornisa cantábrica. Por esto es difícil crear empleo todo el año. La estacionalidad es muy alta, concentrada en determinados meses. Aún así somos un sector que emplea a treinta y cinco mil familias y que es el 11% del PIB de Asturias. Un sector de futuro con crecimiento pero en el que tenemos que hacer los deberes. Estamos en un momento en el que las cosas empiezan a mejorar.

-¿Y desde el Ayuntamiento no se están tomando medidas?

-La normativa turística la regula el Principado de Asturias. Los ayuntamientos otorgan las licencias de actividad y son lo que deben estipular si estos pisos cumplen con determinadas ordenanzas. Hay dos administraciones involucradas, pero el tema regulatorio lo lleva el Principado.

-A pesar de todo, ¿en qué estado se encuentra el sector en Oviedo?

-Históricamente hemos tenido el problema del mal entendimiento entre administraciones públicas e Iglesia, que nunca se han puesto de acuerdo para ofrecer el producto Prerrománico. No puede ser que un peregrino cuando viene a ver Santa María del Naranco no tenga un lugar donde se explique todo ello. El modelo no es ese. Sin embargo, Oviedo es una ciudad abierta, sobre todo al turismo de congresos, que debe ser bandera. El turismo gastronómico, el religioso o el turismo cultural. Alucino cuando veo que el principal atractivo del paseo de las estrellas de Hollywood es hacer una foto a una baldosa. Nosotros hemos tenido aquí a grandísimas celebridades y no hemos sabido sacar provecho. Los Premios Princesa son fundamentales cuando la fotografía más realizada es con Mafalda o con Woody Allen. Es decir, tendríamos miles de productos pendientes y que serían complementarios a lo existente.

-En los planes del Gran Bulevar de El Vasco entra la creación de un hotel, ¿cómo se toma esto desde Otea?

-Como comentaba, más de la mitad de las camas de Asturias no se ocupan y seguimos creciendo en el número de plazas ante la amenaza del mercado ilegal. No creo que Oviedo tenga capacidad para albergar más plazas hoteleras. Esto redundará en los momentos de baja ocupación en lo que sucedió otros años: Una guerra de precios donde se pelea con precios ridículos por el escaso turista que llega a la ciudad, dando a las empresas rentabilidades malas. Al final las decisiones empresariales son las que son. Le compete a la administración regular el número de plazas que da para su explotación.

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