«Oviedo es perfecta para enamorarse»

Rafael Avello, con su último libro. / R. A.
Rafael Avello, con su último libro. / R. A.

Rafael Avello reflexiona en su último libro sobre el amor desde las cartas a su mujer

D. LUMBRERAS OVIEDO.

El abogado y exprofesor universitario Rafael Álvarez Avello (Madrid, 1969, aunque muy vinculado a Luarca y con familia en Oviedo) acaba de publicar su tercer libro, 'Cartas de amor a Hortensia', que comercializa en su web. Un epistolario de misivas a su mujer, que empezó con un envío a la familia de Argentina y acabó reuniendo textos escritos a lo largo de diez años. Un libro que, asegura, surgió «de forma casual», un poco con la intención de que «todas las mujeres se puedan sentir identificadas» además de su esposa.

En sus propias palabras, la obra «trata fundamentalmente de un amor conyugal porque son cartas de amor a una mujer con la que llevo casado dieciocho años. Me interesa hablar del amor y de la muerte, que son el principio y fin de la vida». Lo entiende como «el amor estructural que nos configura como persona y sociedad, a través de la familia».

A lo largo de treinta cartas, Avello toca temas diversos como la belleza, el amor y el deseo, la adolescencia, la comunicación, las relaciones de sus hijos... Tres son sus favoritas: 'Tu feminidad mueve mi mundo', 'Tú, mi encrucijada' y 'No hay forma de ser un hombre moderno'.

Pero, sobre todo, el asunto dominante es la feminidad. El autor entra de lleno en momentos en que el modelo tradicional de ser hombre o mujer (los roles de género) están en la picota. «Me fascina desde el punto de vista masculino la feminidad, es algo que me completa y me atrae. Para mí, es la capacidad de ver la vida en el amor -están genéticamente preparadas- no solo al marido y los hijos, sino a las personas e incluso a las cosas». No es casualidad, considera, que en las profesiones de «cuidado a los demás la mayoría son mujeres». «Otra cosa es que a las mujeres se les haya relegado muchos años» en la sociedad, actitud que rechaza de plano.

El encuentro con su mujer no fue un flechazo de película americana. «Nos conocíamos porque éramos amigos y nos enamoramos sin pretenderlo en un viaje, con otros cinco, un poco de corazones rotos. De repente, sin pensarlo, de forma un poco tonta, nos empezamos a ver de otra forma», relata.

Avello considera que, en los tiempos del Tinder (y demás herramientas digitales para ligar) «hay una crisis muy importante sobre el matrimonio. Hablan de papeles, de lío innecesario». A su modo de ver, «el matrimonio es otra cosa, es el compromiso de querer querer, no solo de querer. Los que no creen en el matrimonio lo ven como una especie de cárcel. Yo pienso que no, que es lo contrario: el amor conyugal es complicado, no hay duda, y es imperfecto. Pero si funciona y se acaba convirtiendo en una especie de simbiosis buena, creo que te puede hacer muy feliz».

Habitual de Asturias

En opinión del autor, en su juventud la gente «se enamoraba, siempre se desea lo que no se puede obtener. Ahora se puede obtener desde el punto de vista sexual con más facilidad. Pierden la ilusión por conseguir algo difícil». Con todo, como habitual del estío luarqués, asegura que «los amores en Asturias en verano son intensos y frecuentes». Y en particular, «Oviedo es la ciudad perfecta para enamorarse, porque es perfecta para pasear de la mano. Vamos con mucha frecuencia y nos gustan los rincones, el San Francisco y sobre todo la zona de la Catedral, donde hay una mezcla entre lo monumental y lo natural».

Confiesa que últimamente los amigos le piden consejos matrimoniales: «Nunca pensé que iban a tener esta trascendencia las cartas». El secreto del matrimonio perfecto, expone, es «entender que el ser humano está continuamente en un crisis. Más que quejarnos de nuestra pareja lo que tenemos que hacer es empatizar y ver en lo que podemos ayudar, que es mucho». De su mujer, sigue enamorado «de forma muy distinta al primer día, menos loca, pero más profunda».

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