Oviedo prepara el Antroxu

Los barrios de la capital preparan los disfraces con los que participarán en el gran desfile

Charo Lobo, Gemma Pérez y Alicia Baniello, en el centro social de La Monxina./A. PIÑA
Charo Lobo, Gemma Pérez y Alicia Baniello, en el centro social de La Monxina. / A. PIÑA
CECILIA PÉREZ | ROSALÍA AGUDÍN

Un debate sobre qué color le va mejor a una tela mantiene ensimismado al grupo del centro social de El Cortijo, en La Corredoria, que participará el próximo sábado en el desfile de antroxu de la capital asturiana. «Va mejor el azul claro con el azulón que el verde sobre negro», se escucha en una de las salas convertida en cuartel general de los treinta integrantes de esta charanga. «Llevamos quince días preparándolo todo», explica Irma de los Mozos, dinamizadora sociocomunitaria. Este año con novedad, pues el Ayuntamiento decidió a última hora imponer a los centros la temática del desfile. «Se dividirá en tres partes y a los centros sociales nos ha tocado el tema del entierro de la sardina», explica Irma de los Mozos. En este punto la imaginación será la baza para hacerse con el concurso de disfraces. «Al tener todos la misma temática hay que sobresalir y ser original. Destacar para ganar», afirma Rosa Díaz mientras finiquita los detalles que llevarán durante el desfile que partirá de la Losa y les llevará por el centro de la ciudad hasta la plaza de la Catedral.

Sobre qué están preparando hay secreto absoluto. Sí desvelaron el título que ampara el trabajo de estos voluntarios: ‘No hay sardina como la mía’.

Las mujeres del centro social de Teatinos muestran los trajes de bruja de aquellare .
Las mujeres del centro social de Teatinos muestran los trajes de bruja de aquellare . / A. PIÑA

En secreto también trabajan los diecisiete integrantes del centro social de La Manjoya. «Estamos preparando una cosa típica de Asturias y hasta ahí puedo decir», apunta Neli Mallada mientras sus compañeros fijan sus miradas en ella para que no cuente más de lo necesario. Entre risas asegura que «no puedo contar nada». Ella es la «jefa» del cotarro. Lleva «muchísimos» años participando en el desfile de antroxu. «El primer desfile en el que salí mi hija tenía catorce años y ahora ya cuenta con 36. Soy la más vieja».

Los detalles son importantes y el trabajo en equipo, más. Hace dos años se hicieron con el primer premio del concurso con ‘La piscina’. «Cosemos, cortamos y sacamos el tiempo de donde podemos. Yo tengo la suerte de que mi marido está jubilado y es un manitas y nos ayuda mucho», cuenta.

Entre telas pasan estos días previos al carnaval los miembros del centro social de La Manjoya.
Entre telas pasan estos días previos al carnaval los miembros del centro social de La Manjoya. / M. ROJAS

También lo hace Pedro González. A él le pilla el reportaje en plena faena. «Estoy haciendo una estructura de hierro y madera». Confiesa que no participa en los desfiles, pero siempre colabora en su preparación. «Siempre me gustó que la gente se esfuerce para que estas tradiciones no se pierdan».

Quienes no dan puntada sin hilo son las integrantes del centro social de La Monxina. Este año irán vestidas de coronas de flores y durante el desfile no faltará el viudo y el huérfano. «En un principio íbamos a ir de molinillos, pero cambiamos de idea cuando el Ayuntamiento nos comunicó que había una temática fija».

Fue entonces cuando las integrantes de este colectivo se pusieron manos a la obra y decidieron que el luto y los capullos eran sus mejores aliados. «Iremos vestidas de negro y después portaremos los ramos de flores. En el grupo también irán el marido de la sardina y su hijo y además habrá una esquela», explica Alicia Baniello sin soltar las tijeras con las que hace unos flecos.

Integrantes del centro social de El Cortijo, en La Corredoria.
Integrantes del centro social de El Cortijo, en La Corredoria. / A. PIÑA

Pero la parte del disfraz que más lata les está dando es la de hacer las flores. Tendrán que elaborar cuatrocientas con goma eva y no son todas iguales: «Hemos hecho claveles, margaritas... Y cada poco estamos contando cuántos brotes tenemos ya listos para ver cómo la cifra aumenta», ironiza Baniello. Asimismo, Charo Lobo comenta que las coronas irán provistas de un mensaje, tal y como ocurre en un entierro de verdad. «Entre las frases que no faltará está la de recuerdo de la ñocla», añade Baniello.

En contexto

Quien les está echando una mano en estas tareas es Gemma Pérez, la dinamizadora sociocomunitaria del centro. Ella tiene el corazón como Alejandro Sanz, partío, ya que no solo ayuda a este grupo, sino que también está al frente del de Teatinos. Este año los vecinos han optado por disfrazarse de brujas del aquellare. A ellos, el establecimiento este año de una temática les ha afectado, ya que comenzaron a diseñar los trajes en octubre, pero han sabido darle al traje un toque de entierro: «Durante el desfile haremos conjuros y hechizos», apunta Ángeles Fernández.

Ella es una de las más veteranas del grupo y afirma que durante los últimos trece años solo ha faltado en una ocasión a esta cita: «Tenía una boda», lamenta. Esta ceremonia no le impidió colaborar a la hora de crear el traje y esta tarea para nada es sencilla. Primero se debe elegir la temática y decidir de qué material quieren que sea el disfraz. Después acuden a una tienda de telas para comprar los materiales y muchos de ellos tienen que poner dinero extra porque la subvención que les da el Ayuntamiento no llega para todo: «Desde la administración local nos dan una ayuda pero no llega para hacer los 34 trajes de arriba a abajo», añade. Una vez que las compras están todas listas comienza uno de los pasos más complicados: hacer el prototipo. Algunos ovetenses consultan en internet los pasos para hacer una falda fruncida a la cintura o una chaqueta reversible y otros van al prueba-error. «En el centro social yo he hecho de todo. Desde carpintería hasta trabajar con el plástico», comenta.

Asimismo, explica que todos los años empieza a coser los trajes seis meses antes de Carnaval y ha habido ediciones en las que han sudado la gota gorda. Pero todo se ve el día del desfile compensado. La treintena de representantes del centro social de Teatinos se lo pasará en grande mientras caminan por las calles del centro y después irán todos juntos a cenar.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos