Oviedo quiere reducir carriles en la ronda interior para pacificar el tráfico

Una de las prioridades consensuadas del plan de Movilidad es buscar fórmulas que eliminen el efecto barrera de la ronda Sur, en la imagen. / PIÑA
Una de las prioridades consensuadas del plan de Movilidad es buscar fórmulas que eliminen el efecto barrera de la ronda Sur, en la imagen. / PIÑA

Busca suelo para un aparcamiento disuasorio junto a la entrada desde la A-66 a la glorieta de Fozaneldi

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

En realidad, hay dos 'Oviedos redondos'. El medieval, contendo por la cerca de Alfosno X, y el del desarrollismo, el que cierra la ronda interior, el anillo formado por General Elorza, avenida de Santander, Real Oviedo, Hermanos Pidal, General Elorza, Muñoz Degraín y que cerró, con su apertura en los 80, la ronda Sur. Seis carriles, tres por sentido, que son una barrera si no a eliminar si a reducir a estrechar para que quepan algo más que coches y puedan trazarse itinerarios para bicicletas y los peatones.

«El trazado y la sección actual de la vía suponen una fuente de ruidos y contaminación en el corazón de la ciudad y dificulta la incorporación de modos de transporte sostenibles», señala el documento de prioridades del futuro Plan de Movilidad Urbana Sostenible, cuyo contrato se adjudicará este mes. El documento, respaldado por los tres socios de gobierno y Ciudadanos, señala que la ronda interior «constituye una barrera en la articulación peatonal y ciclista del casco antiguo con los barrios», pero también «una arteria fundamental en la ciudad; por un lado conecta los enlaces de la red interurbana con la red urbana interior y a su vez organiza y distribuye el tráfico interno de toda la ciudad».

Por eso plantea, empezar por la ronda Sur para facilitar la conexión entre los barrios de Otero y Santo Domingo y entre Fozaneldi y el Antiguo. Ahí cerca, los redactores del plan deberán buscar sitio para un aparcamiento disuasorio, con el suficiente atractivo -espacio y conexiones- como para que los miles de coches que entran cada día a la ciudad desde la A-66 a través del ramal 0-11, hasta la glorieta de Fozaneldi, se animen a dejar allí sus vehículos particulares.

Pero los futuros redactores del plan no deben mirar solo a los problemas del anillo interior en la ronda Sur. El documento de prioridades les obliga a analizar otros puntos conflictivos para buscar las mejores soluciones. Entre ellos, el entronque de la avenida de Santander, con la calle Nicolás Soria y Pepe Cosmen con su permanente atasco de salida y entreda hacia y desde la AS-II. También a revisar la configuración de la avenida General Elorza y plaza Primo de Rivera, la conexión entre la calle Ángel Muñiz Toca y las avenidas de Hermanos Menéndez Pidal, Cristo de las Cadenas y Padre Vinjoy y a formular soluciones para el cruce de Valentín Masip con calle Real Oviedo.

«Voluntad política»

Muchos cambios -el documento también compromete la reforma de la entrada desde la 'Y', el ahora bulevar de Santullano- para una ciudad acostumbrada a moverse en coche. Dos terceras partes largas del tráfico de las calles de Oviedo, son desplazamientos internos. Para cambiar el modelo. El plan incluye la obligación de crear una red de itinerarios para bicicletas, otra para peatones y un resideño del transporte público, en coordinación con el área central que lo haga «competitivo».. Se trata de «un replanteamiento general de la movilidad». Uno para el que, señala el documento consensuado, «existe una voluntad política clara».

Las soluciones que se recojan en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible «se fundamentarán en los estudios técnicos y también en las necesidades de los ciudadanos, que contribuirán a diseñarlas desde el inicio y a lo largo de todo el proceso», mativa. Pero hay prisa, los redactores deberán proponer medidas «concretas a corto (desde la aprobación del plan hasta 2 años después), medio (entre 2 y 4 años) y largo plazo (entre 4 y 8), que habrán de estar programadas y presupuestadas».

Modelo distinto

En 2012, el Ayuntamiento, entonces gobernado por el PP, aprobó su primer plan de Movilidad. Un documento limitado y que no incluía el tren. Su principal objetivo era reformar el transporte municipal, mejorar su velocidad comercial y adecuar su red a cambios como la entrada en servicio del nuevo Hospital y reducir su coste para el Ayuntamiento. Y en ello gastó todas sus energías en el concejal del ramo, Gerardo Antuña. Cuando el documento entró en vigor, el Ayuntamiento borró las líneas de autobús del Naranco, entre protestas de los vecinos de Villamar y el entorno, las más deficitarias, para mejorar el servicio en otras zonas y llevar hasta cinco recorridos a las inmediaciones del nuevo HUCA. Del Pero el plan incluía muchas otras medidas que nunca vieron la luz: reducir el número de paradas, una red de carriles-bus y prioridad en los samáforos para los coches de línea de TUA. Tampoco las grandes inversiones, con 41,7 millones de euros para mejorar las infraestructuras viarias. 28 de ellos, para reformar la entrada a Oviedo desde la 'Y' sin reducir la intensidad del tráfico, construyendo subterráneos para eliminar de la visa 25.000 vehículos diarios que se cruzan en la glorieta. Otros 7,5 millones permitirían convertir la plaza de Castilla en una glorieta a dos niveles y eliminar de la superficie «un tráfico en conflicto en la glorieta de unos 8.000 vehículos diarios».

El nuevo plan busca eliminarlos, pero eliminarlos de verdad, no esconderlos bajo tierra.

Temas

Oviedo

Fotos

Vídeos