«Pensé que no iba a salir viva del coche», dice la joven que denunció a su exnovio

Describe en el juicio las palizas y amenazas motivadas por los celos del acusado, que dijo «no recordar nada» debido a sus adicciones

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Tras un biombo para evitar cualquier contacto con su agresor, la joven de Cangas del Narcea y residente en Oviedo que denunció a su pareja por una «brutal paliza» aseguró ayer ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial que llegó a temer por su vida. Fue el 30 de diciembre de 2016: «Ese día dentro del coche yo pensé que ya no iba a salir viva de allí». Fue una de las frases más rotundas que se escucharon durante la vista oral en la que el acusado dijo no recordar nada «porque bebí y tomé pastillas». La acusación particular le solicita una pena de prisión de 19 años, la Fiscalía le reclama casi ocho años y su defensa, su libre absolución.

Durante las casi tres horas y media de juicio, la víctima relató, a preguntas de la Fiscalía, de su abogado y de la defensa, varios episodios de agresiones propiciadas por J. M. V. B. durante los dos meses de relación que mantuvo con él. El más grave y que desencadenó en el juicio celebrado ayer lo calificó el propio fiscal como «una brutal agresión». Sucedió el citado 30 de diciembre de 2016 una vez que la joven decidió poner fin al noviazgo y tras haber sido presuntamente agredida en otras dos ocasiones.

A preguntas de la Fiscalía, la joven explicó que durante el primer mes de relación el procesado «no mostró» una actitud agresiva. Todo cambió después a raíz de sus «celos hacia un amigo común». El comportamiento de su pareja se tornó violento. Relató dos agresiones que sufrió en el domicilio del joven. Una de ellas sucedió el 23 de diciembre en la habitación que compartían. La víctima recibió una llamada de «mi padre», y el acusado comenzó a preguntarle «quién era, con quién hablaba. Me agarró del cuello y me pasó una estrella metálica por el cuello». Reconoció que no gritó «por miedo», a pesar que en la habitación contigua dormían los padres del procesado. Tres días después, en el mismo lugar, «me despertó agarrándome por el cuello, me levantó de la cama y me dio puñetazos en la barriga». El golpe despertó a los padres del joven, pero «él dijo que si contaba algo nos iba a matar a ellos y a mí y no dije nada», relató.

«Mi verdadera mierda es la droga y el alcohol», dijo el acusado durante el juicio

«Miedo» a denunciar

A instancias de su abogado, detalló otro episodio sucedido en una carretera del monte Rodical, en Tineo. Ambos viajaban en coche cuando en un momento dado él le pidió que le diese el teléfono, en su obsesión por comprobar si le estaba engañando. Al no dárselo, emprendió una carrera a toda velocidad. «Tuve mucho miedo porque había niebla e iba muy rápido», describió la joven. Tras todo esto decidió romper la relación pero no denunció «por miedo», explicó. «Mandé a mi hermano a que se lo dijese porque yo no me atrevía. Él reaccionó muy mal y dijo que todo era culpa de mi hermano y que iba a bajar a casa con un cuchillo jamonero y nos iba a matar a todos».

Ya, el 30 de diciembre de 2016 el acusado esperó «cobardemente escondido entre unos tractores», describió el Ministerio Fiscal, en un aparcamiento de Cangas del Narcea a su víctima, lugar que ella utilizaba para dejar su coche durante su jornada laboral en una peluquería. «Me lo encontré en el lugar donde yo aparco y me dijo que quería volver conmigo. Le dije que no, así que me agarró del cuello y le dijo a un amigo que lo acompañaba que se fuera». Detalló que su agresor la llevó a una zona más oscura donde «me tiró del pelo, al suelo, me metió los dedos en los ojos, en la boca, me empujó, me empezó a dar patadas en la espalda y me dijo que me iba a tirar al río». Después la llevó contra su voluntad al coche de ella. «Me pegó contra el salpicadero, me agarró la cabeza contra sus rodillas». Sobre el tiempo que estuvieron en el interior del vehículo, la joven aseguró que «fueron entre 40 minutos o una hora»; «no me dejaba ir, me agarraba si hacía algún movimiento, yo no era quién a hablar nada», expuso. «En ese momento dentro del coche yo pensé que ya no iba a salir de allí», agregó la víctima.

El amigo del acusado regresó al coche, pero durante el juicio, a diferencia de en la fase de instrucción, relató que no vio ninguna agresión. «Yo solo la vi nerviosa y él solo pegaba golpes al salpicadero», aseguró. Unas declaraciones que la Fiscalía calificó de falso testimonio: «Ha venido aquí a mentir», indicó el fiscal. De hecho, el testigo puntualizó que tampoco vio al acusado propinar un puñetazo al hermano de la víctima que acudió con su pareja y su hijo de dos años al lugar, alertado por la tardanza de su hermana. Asimismo, el procesado trató de abrir la puerta para acceder hasta el pequeño: «Te voy a dar donde más duele, hijo de puta».

No fue la única llamada de atención hacia el acusado. Hasta en dos ocasiones el magistrado solicitó a los agentes de la Policía Nacional que le pusiesen los grilletes. «Si se pone ante un tribunal así de agresivo cómo no se pondrá en una habitación con su novia», espetó el fiscal. Una agresividad que los padres del joven negaron alegando que la relación de pareja entre ambos «era normal» y que nunca hubieran «tolerado» algo así de su hijo.

Al final del juicio, el acusado hizo uso de su palabra: «No recuerdo las cosas que hice pero si hice algo que está mal pido perdón. No soy agresivo, igual cuando bebo. Quiero pedir ayuda porque mi verdadera mierda es la droga y el alcohol. Quiero una vida decente». El juicio ha quedado visto para sentencia.

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