Piden 4 años de prisión a dos médicos por la muerte de un hombre por gripe A

La Fiscalía acusa a los facultativos de un delito de homicidio por imprudencia al negar la atención a la víctima que llegó a vomitar sangre

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Cuatro años de prisión, seis de inhabilitación para ejercer la medicina y el pago de una indemnización de 100.000 euros es a lo que se enfrentan dos médicos de un centro de salud de la capital acusados de un delito de homicidio por imprudencia por la muerte de un hombre a consecuencia de la gripe A.

El suceso se remonta al 12 de enero de 2014. Ese día, la madre del fallecido decidió llevar a su hijo J. A.A. al médico de cabecera debido a la fiebre, dolor de cabeza y tos que presentaba. Tras el examen médico correspondiente y a pesar de no descartar ya en ese momento que se tratara de gripe A, según recoge el informe de la Fiscalía, el médico le recetó paracetamol e ibuprofeno al entender que los síntomas eran compatibles con una gripe ordinaria. La Fiscalía recoge en su escrito que, en este punto, «no ha quedado acreditado que haya habido ningún tipo de negligencia».

Sin embargo, el estado del hombre continuó agravándose. Tres días después de la primera visita al centro de salud, la madre del joven decidió llamar de nuevo para solicitar que un médico acudiese al domicilio familiar con «carácter urgente». La llamada la atendió uno de los médicos acusados, que ese día estaba en funciones de guardia. El Ministerio Fiscal recoge que este facultativo «omitiendo las más elementales normas de la medicina» y a pesar de que la madre insistió en que su hijo «estaba muy mal, que su piel había cambiado de color, que se había desmayado y que tenía mucha tos», le contestó que «si no sabía lo que era una gripe». Tampoco le derivó a ningún centro hospitalario. Esa misma tarde del 15 de enero, ante el empeoramiento de salud de su hijo, la madre llamó al 112 solicitando su asistencia domiciliaria. Volvió a ser derivada al médico de guardia del mismo centro de salud. En esta ocasión, la atendió una médica, la segunda acusada por homicidio imprudente. Tampoco acudió al domicilio a pesar de que «el enfermo ya no podía hablar, estaba negrín, hinchado, tenía 39 de fiebre y vomitaba sangre». La doctora también se negó, según la acusación, a enviar una ambulancia o derivarle a un centro hospitalario, manifestando que su turno de trabajo ya había terminado. Una hora más tarde y desde su domicilio particular, esta médica llamó al domicilio del enfermo para interesarse por su estado. La madre volvió a insistir en que seguía vomitando sangre y le recetó Flutox, un jarabe para la tos.

Intubado y en la UCI

Este hecho lo calificó la Fiscalía como una «omisión absoluta de las más elementales normas de su profesión». Ante la impotencia de ver como su hijo no era atendido en su domicilio pese a su insistencia, según recoge la Fiscalía, la madre decidió llevarlo en su propio coche al Hospital Central Universitario de Asturias. Allí ingresó de urgencias a las once de la noche. El paciente tuvo que ser directamente intubado, sedado e ingresado en la UCI en estado crítico, donde falleció, el 10 de febrero de 2014, casi un mes después de su primera consulta en el centro de salud.

Por todo esto, el Ministerio Fiscal solicita cuatro años de prisión para cada uno de los facultativos médicos por un delito de homicidio por imprudencia, seis años de inhabilitación especial para el ejercicio de la medicina y el pago de una indemnización, conjunta y solidaria, a la madre del fallecido de 100.000 euros. El juicio tendrá lugar esta mañana a partir de las nueve y media en el Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo.

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