Pintura, agua y arena para El Antiguo

Fernández del Páramo, Peliz y Valdés, ayer en la calle Salsipuedes. / MARIO ROJAS

Los arquitectos buscan el mejor producto para eliminar las pintadas | Los trabajos finalizarán este mes y en septiembre se licitarán los trabajos y se pedirá el permiso a las comunidades

M. ACEBAL OVIEDO.

Un láser de medición, un metro y una carta de colores son los instrumentos que Patricia Peliz, arquitecta, y Pablo Valdés, arquitecto técnico, están utilizando para cuantificar las superficies de El Antiguo afectadas por las pintadas. Son las caras del plan del Ayuntamiento para acabar con los grafitis y poner así fin a la degeneración que sufre el espacio público desde 2012, cuando se pararon los planes de limpieza de las pintadas.

La zona antigua es la más afectada: la mayoría de sus calles están rodeadas de grafitis y acompañan el paseo de los ciudadanos a lo largo de varias manzanas. Sin embargo, lo que pueden parecer simples pintadas, poseen más distinciones de las que parece. Según explica el concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, hay tres tipos de pintadas: «Las marcas o firmas, las frases reivindicativas, y los lienzos que el artista urbano utiliza para pintar su obra». Además, la fachada en la que estos pinten influye en el posterior material que se utilizará para quitarla.

De este modo, las fachadas pintadas habrán de ser repintadas. Para las de piedra se utilizará la técnica del microarenado (con arena y agua). Pero, tal y como afirma Patricia Peliz, «cada fachada y cada pintura es diferente». Razón por la cual su labor, así como la de Pablo Valdés, no se reduce solo a un ejercicio de campo, sino que la investigación es de vital importancia. «Tras buscar los edificios con pintadas y medir las superficies afectadas, investigamos qué producto es el adecuado para quitarlas», afirma la arquitecta. Además, «que las técnicas utilizadas protejan el medio ambiente es fundamental», expresa Pablo Valdés.

La zona de actuación es el Oviedo Antiguo, principalmente, un lugar «poco controlable, ya que vive poca gente», según afirma el edil de Somos. También los alrededores de la iglesia de San Julián de los Prados y el entorno de la fuente de Foncalada. Se limpiarán tanto las fachadas de los edificios privados como los monumentos.

Para los primeros es necesario un permiso de la comunidad, mientras que para los segundos «es más complicado», según expresa el concejal, ya que se necesita autorización de Patrimonio.

Cien mil euros es el presupuesto que el Ayuntamiento destinará para la limpieza de los grafitis -30.000 euros están presupuestados en las cuentas de este año y 70.000 se sacarán del remanente-. Los arquitectos llevan ya dos semanas trabajando, y para final de mes terminarán las labores de campo y de investigación. En septiembre se licitará y se pedirá permiso a los vecinos de las zonas afectadas, para así poder quitar las pintadas antes de final de año. A su vez, el Área de Cultura está llevando a cabo campañas para ofrecer espacios libres a los grafiteros, y crear así un ejercicio de «presión y cesión».

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