Un piso destrozado tras varios impagos de alquiler

Rita Gómez muestra el estado en el que quedó la habitación. / PIÑA

Una vecina de Ciudad Naranco denuncia el estado en el que quedó su piso tras desahuciar a un inquilino que le debe siete mensualidades

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Preservativos y tampones usados tirados por toda la casa, comida putrefacta dentro de la nevera, un somier bloqueando el pasillo y «mierda tirada» por todos los rincoes. Este fue el panorama que se encontró la propietaria de un piso situado en la calle Monte Gamonal, en Ciudad Naranco, tras lograr el desahucio por impago de un inquilino al que había alquilado el piso.

La sorpresa se la llevó el pasado 27 de junio. Ese día y tras varias denuncias logró hacer efectivo el desahucio del joven. Le había alquilado el piso en septiembre de 2015. «Al principio me pagaba con regularidad pero después de ocho meses empezó a hacerse el remolón», explicó Rita Gómez, la propietaria del piso.

La dueña logró reconducir la situación porque conocía al padre del joven, que se hizo cargo de algunos pagos. Duró poco tiempo. En diciembre del año pasado el inquilino dejó de abonar el alquiler y las facturas de la luz y el gas. «En total me debe 2.938,88 euros pero lo que más me duele no es el dinero sino cómo me dejó el piso», se lamentó. «Me dejó preservativos usados por toda la casa y tampones sobre todo por el salón y la habitación, me faltan las cortinas, los cojines del sofá e incluso la aspiradora».

Gómez también halló en su vivienda restos de drogas. «Encontré porros y papelinas de cocaína». La afectada ha tenido que contratar a una empresa especializada en limpieza para desinfectar, sanear y limpiar la vivienda porque «aquí huele a podre», se lamentó esta propietaria que aseguró que no volverá a alquilar la vivienda «nunca más».

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