El plan Actívate para parados finaliza tras una inversión de un millón de euros

Cursillistas y visitantes contemplan el fruto del trabajo de uno de los programas.
Cursillistas y visitantes contemplan el fruto del trabajo de uno de los programas. / PABLO LORENZANA

La primera edición del programa tuvo una tasa de éxito del 64%; este año los cursos se han perfilado para mejorar la inserción laboral

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

En julio había en Oviedo 15.363 parados. De ellos, la mitad contaban con el perfil más peligroso para la reincorporación al mercado laboral: mayores de 45 años y de larga duración. Para paliar esta brecha, el Ayuntamiento puso en marcha hace dos años el programa Actívate, que ayer clausuró su segunda edición en el Palacio de Congresos.

Este año han pasado por sus aulas y talleres 64 personas, que han obtenido su capacitación profesional en áreas escogidas allá donde se prevé que el mercado laboral sea más permeable para la reinserción. Así, los ocho monitores también contratados para impartir los cursos han enseñado montaje de instalaciones eléctricas en edificios, revestimiento de fachadas, trabajos en carpintería y mueble, montaje de muebles, arreglo de prendas y confección, operaciones de tapizado, decoración y cortinaje y actividades en conservación y mejora de montes.

El programa está financiado por el Principado en un 60% mientras que el Consistorio aumentó la partida con respecto a la primera edición hasta los 400.000 euros. La dotación total supera el millón de euros.

Rubén Rosón, concejal de Economía explicó que, con la jornada de clausura se pretendía «poner en valor el esfuerzo que han realizado a lo largo de este medio año», en el que muchos de los trabajos han repercutido en obras de mejoras de instalaciones municipales. Otro de los objetivos fue el poner en contacto a los alumnos con potenciales empresas contratantes.

Luisa Pérez, directora gerente del Servicio Público de Empleo del Principado de Asturias, calificó el programa como «todo un éxito» ya que en la pasada edición la tasa de inserción de los participantes alcanzó el 64%.

Dos de las ponentes en la mesa redonda que precedió a la protocolaria entrega de diplomas y certificados profesionales fueron Alba María Baizán y Gema Castellanos. Dos jóvenes que desde otro perfil diferente lograron abrirse paso en el mercado laboral a través de la escuela taller municipal. «Les contamos que la experiencia fue buena. A través de la escuela taller dieron nuestros currículos a la empresa y contactaron con nosotras», explicaron. «En los cursos aprendes valores del trabajo pero una vez en el mercado laboral creces profesionalmente», abundaron. Como consejo a los licenciados ayer, les recomendaron que «no se desanimen que aunque las cosas están muy difíciles; quien quiere, puede. Que vayan buscando empresas parecidas a los cursos que han dado».

Una de las alumnas del módulo de madera y montaje de muebles, Matilde Suárez, explicó que los cursos «son otra historia». «La formación es diferente a todo lo que había hecho antes por la teoría y sobre todo por la práctica. Con lo que has aprendido puedes empezar en cualquier sitio. Lo único difícil por la circunstancia es la edad», se lamentó. Su profesor, Marcos Cienfuegos, lo corroboró: «Lo importante es que no solo salgan con el certificado sino con una experiencia primordial para la reinserción laboral».

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