La plaza de toros, una década en ruina

La plaza de toros de Buenavista, declarada Bien de Interés Cultural, a la espera de resolver su futuro. / MARIO ROJAS
La plaza de toros de Buenavista, declarada Bien de Interés Cultural, a la espera de resolver su futuro. / MARIO ROJAS

El coso de Buenavista sufre un continuo deterioro tras cerrar sus puertas en septiembre de 2007| Su inclusión en el concurso internacional de ideas para la transformación urbanística de El Cristo es la última tabla de salvación para este BIC

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

El Cordobés, Rivera Ordóñez y Jesulín salieron a hombros aquella tarde del 21 de septiembre de 2007. Tras dar buena cuenta de los seis astados de Peralta y las Monjas, cerraron la puerta de la plaza de toros de Buenavista y, sin mirar atrás, tiraron la llave dentro para nunca más volver a abrirla. Valga la metáfora para lo que sucedió a continuación: unos meses antes el Principado la había protegido como Bien de Interés Cultural (BIC) y en marzo de 2008, el alcalde, Gabino de Lorenzo, la declaró en ruina y la clausuró. El próximo día de San Mateo hará una década de la última vez que abrió al público.

Desde entonces, la plaza no ha hecho más que deteriorarse. Sobrevive con grafitis en el exterior, la pintura escarchada y la maleza, que crece a sus anchas donde años atrás el público vitoreó a los toreros y en el coso, donde tanto se faenó.

Sobre sus usos futuros y la rehabilitación desde aquel momento se ha hablado, escrito, hecho planes y deshecho, pero lo cierto es que este edificio sigue cerrado para su uso público, pues es de propiedad municipal, mientras la ciudad clama por un espacio de sus características para una y mil actividades.

La última corrida, con Jesulín, El Cordobés y Rivera Ordóñez se celebró en 2007El equipamiento sufre un continuo deterioro, con la maleza campando a sus anchasTras su declaración como BIC, el gobierno de Caunedo intentó sin éxito descatalogarla«Esto no va a acabar pagando Villa Magdalena», defiende el edil de Urbanismo

Su aforo contenido de nueve mil personas serviría, si hoy estuviera en funcionamiento y techada, como muchas de las plazas de toros que se han modernizado en los últimos años. Es el caso del Coliseo en La Coruña o el Donostia Arena en San Sebastián.

Algunos equipamientos reutilizados de estas características ofrecen usos deportivos. En Oviedo también podría albergar conciertos como los que hubo en tiempos e, incluso, dotar a sus bajos de actividades sostenidas, como locales de ensayo para las bandas incipientes de la ciudad, ludotecas, o centros sociales reclamados por las asociaciones y plataformas de los barrios que la circundan. Pero nada de esto ocurre hoy en día por su condición de Bien de Interés Cultural, que lo único que consiguió fue salvarla de la pira inmobiliaria a la que parecía que estaba destinada.

Máxima protección

Tras el traslado del HUCA a La Cadellada en 2014, el anterior equipo de gobierno local liderado por Agustín Iglesias Caunedo solicitó al Principado que descatalogara la plaza de toros como BIC. Algo que no sucedió. En marzo de 2015, encarando la campaña electoral, el Principado se pronunció con respuesta negativa a la rogatoria municipal.

Lo hizo tras analizar «el expediente de valoración patrimonial abierto a instancias del Ayuntamiento de Oviedo» y llegar a la conclusión de que lo «idóneo» es «mantener ese régimen de protección dadas las cualidades históricas del edificio, después de haber solicitado informe a diversas instituciones consultivas».

En aquellos días el plan que se barajaba para recuperar la instalación era del arquitecto Ignacio Ruiz Allen. Obviamente no sucedió. Con la proximidad de las elecciones, Caunedo acabó por anunciar un pabellón multiusos en el Naranco, con capacidad para diez mil personas en conciertos y espectáculos. Lo mismo que se había y se ha barajado para una plaza centenaria.

Sin embargo, la sombra de la especulación también se ha cernido sobre sus terrenos. Algo que en principio evitaba su declaración como BIC pero que con la inclusión de la plaza y su terrenos aledaños en los pliegos del concurso de ideas internacional para el viejo hospital, hay quien no lo tiene tan claro.

El propio Caunedo calificaba de «pelotazo» la reconversión de los terrenos hospitalarios cuando el pasado junio, Wenceslao López se reunió en Madrid con María Dolores de Cospedal para decidir qué hacer con la fábrica de La Vega. En principio, los populares vinculan el futuro de ambas dotaciones.

El concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, rechaza de plano tal argumento con un tajante eslogan: «Esto no va a acabar pagando Villa Magdalena». «Cuando hablamos de aprovechamientos para la plaza de toros no hablamos de especulación sino de dotar al espacio de diversidad de usos». Unos usos tanto públicos como privados. Del Páramo defiende usos «lucrativos, residenciales», que a la larga sostengan como «aprovechamiento», la restauración y el pago de todos los elementos de actuación en el ámbito de la plaza.

El edil ve un espacio «multiusos del tipo del Coliseo de A Coruña, donde puedes instalar desde una pista de hielo a un concierto de rock sin ningún problema». El concurso del HUCA puede resolver parte del problema pero lleva retraso para los residentes de la zona.

Vecinos que se mueven. Dos propuestas para recuperar el coso de Buenavista pasaron el corte de los presupuestos participativos de este año y están en fase de estudio por parte de los técnicos municipales. Si alguna de las dos saliera elegida, sería un serio problema para el Consistorio, porque se tragaría los 1,5 millones destinados a la elección de los vecinos. No la rehabilitación en sí, que asciende a varios millones más, sino a licitar el estudio del estado actual del bien para una reforma posterior.

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