El Pleno señala a Caunedo como responsable político de la devolución del aval a Aquagest

Los carteles que exhibió el público, entre el que se encontraba el secretario de Podemos, Daniel Ripa./P. L.
Los carteles que exhibió el público, entre el que se encontraba el secretario de Podemos, Daniel Ripa. / P. L.

Los populares denuncian que el procedimiento está caducado y estudian impugnarlo en los tribunales

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

El Pleno señaló ayer a Agustín Iglesias Caunedo como responsable político de las «oscuras maniobras» que desembocaron en la devolución del aval a Aquagest, empresa que supuestamente le pagó varios viajes al extranjero en el año 2009. Solo los tres grupos de gobierno respaldaron el dictamen, tres veces enmendado, aplazado y corregido por el equipo de gobierno. Desde la mesa presidencial de la sesión, el interventor José Luis González, el otro señalado en el dictamen, siguió el debate sin inmutarse.

Agustín Iglesias Caunedo conversa en bajo con Gerardo Antuña, quien criticó la comisiónAquagest e insistió en que el exalcalde no tiene ninguna responsabilidad en el caso.
Agustín Iglesias Caunedo conversa en bajo con Gerardo Antuña, quien criticó la comisiónAquagest e insistió en que el exalcalde no tiene ninguna responsabilidad en el caso. / P. L.

La presidenta de la comisión de Aquagest, Ana Taboada, arrancó explicando «una historia»: como al poco de llegar al Ayuntamiento recibió un anónimo en su despacho, «uno muy parecido a este, este no es el original, el original me los sustrajeron de mi despacho», recordó mostrando la foto que tomó con el móvil del escrito en el que se le instaba a investigar las conexiones del líder de la oposición con la empresa Aquagest y los viajes. Repasó los hechos del expediente y leyó sus conclusiones, poniendo el acento en que se haya visto «equivalencia de prestaciones» entre la renuncia de la empresa a un recurso del que ya había desistido cinco meses antes con la devolución de los avales pese a los incumplimientos de contrato.

No pudo hacerlo en la supuesta coincidencia del regreso de uno de los viajes de Caunedo con un giro en el criterio del interventor, porque los hechos reales «contrastan con los que intentó colar la presidenta a sus socios de gobierno», recordó el portavoz de Ciudadanos, Luis Pacho, que acusó a Taboada de intentar engañar a sus socios con un dictamen «mendaz».

Posible recursos

Más directo, el portavoz adjunto del PP, Gerardo Antuña, tachó la comisión de «cacería», caracterizada por «la falsedad de sus conclusiones, que tuvieron que ser enmendadas por sus propios redactores, incluso fuera de plazo». Los populares, en ese escenario, optaron por presentar un voto particular, un dictamen de un miembro de la comisión alternativo al aprobado.

Porque el documento de Taboada «no podemos suscribirlo ni siquiera enmendarlo». Destacó que el 20 de septiembre, «dato demoledor», Taboada dictó una providencia en la que reconocía «que transcurridos ocho meses desde las comparecencias faltaba 'documentación importante' para poder hacer las conclusiones». Entre ellas, informes de la intervención general sobre los pagos, las copias de las actas de las juntas de gobierno, el informe del secretario sobre las competencias del interventor. «Si hay algo que ha quedado claro es que no hay responsabilidad alguna del portavoz popular».

Antuña denunció que se trata «de un procedimiento caducado, pues su duración fue fijada en seis meses, está en las leyes, debía haber acabado en marzo. Solamente por este hecho, debería estar finalizado por caducidad y usted, señora Taboada, es la responsable de que esto haya sucedido».

De hecho, los populares estudian impugnar el dictamen en los tribunales por este motivo.

Es un defecto de procedimiento, pero el debate rápidamente giró hacia quién pagó los viajes de Caunedo. «No sabemos quién le abonó los viajes, 30.000 euros, parece que al señor Pacho le da igual. Un viaje presuntamente abonado por Aguas de Barcelona, del que dice que se lo pagaron sus tías», replicó Taboada, que endureció su segunda intervención. «Hemos ahorrado cuatro millones al recuperar la Recaudación, ¿qué sentido tiene tener los servicios en manos privadas?, ¿es que en el PP son muy vagos o que a Caunedo le gustan mucho Las Vegas? Dejar de robar no es solo ético, sino rentable». Y terminó con una pregunta y un dardo a Ciudadanos: «¿Quién le pagó a usted el viaje?, porque en su trabajo de investigación, el vicepresidente (Luis Pacho), casi llegó a proponer que dijésemos que se lo habían pagado sus tías».

Pacho insistió en que eso lo tiene que juzgar un juez y que lecciones de corrupción, ninguna y menos después de haber tratado de colar falsedades en las conclusiones.

Cristina Pontón, por IU, lamentó tener aún a Caunedo «aquí sentado» mientras «sigue imputado por corrupción», por cohecho y malversación. «Nos parece poco una comisión de investigación, debería de ser una por el pufo que nos han dejado».

En una línea similar, el socialista Ricardo Fernández defendió que «esas responsabilidades políticas existen y debieron ser asumidas hace tiempo, yéndose a su casa». «Los pagos de esos desplazamientos asumidos por una empresa, los apuntes contables vergonzantes, las imágenes de supuestos momentos de ocio bochornosos, el pago por parte de familiares...», recitó para «recurrir a la caducidad, a la tinta de calamar, es la peor de las conclusiones en este momento».

Antuña le espetó al socialista que «un abogado en ejercicio diga que 'los plazos no son más que tinta de calamar' me inquieta» y recalcó una y otra vez que «¿dónde está la relación entre lo que dicen las conclusiones y lo que declararon los funcionarios y obra en el expediente?». Su portavoz «obró siempre con informes de habilitados de la casa».

«No ha querido dar ninguna respuesta, tendrá que hacerlo en el juzgado de Lugo o en la Audiencia Nacional», cerró Taboada, jaleada por el secretario de Podemos, Daniel Ripa, que calificó el día de ayer «de histórico para el Ayuntamiento».

Entre el público carteles - 'Creemos en los Reyes Magos y en las tías de Caunedo'- y besos cuando coincidían en su defensa PP y Ciudadanos. «Si me tira besos luego me los da», advirtió Antuña.

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