La Policía aleja a un jabalí de La Florida, en Oviedo

El jabalí, fozando en el Paseo de La Florida. / E. C.

El suido apareció a las ocho de la tarde y causó un gran revuelo en la zona, pero los agentes le guiaron al monte

D. LUMBRERAS / R. AGUDÍN OVIEDO.

A las ocho de la tarde de ayer, el Paseo de La Florida estaba muy concurrido. Caminantes, corredores y familias con niños que se dirigían al vecino barrio de Las Campas para disfrutar de una fiesta de Halloween. Pero lo que se encontraron fue un susto inesperado: un jabalí fozando por la zona ajardinada a la altura del polideportivo.

Durante un tiempo, el animal campó a sus anchas, causando visibles destrozos en el césped de la vía pública, ante la curiosa mirada de los presentes, muchos de los cuales incluso se pararon a tomarle fotografías. Fue entonces cuando llegó un autobús de la línea E2 (La Monxina-Las Campas). El ruido del vehículo asustó al animal, que salió corriendo pero «volvió a los quince minutos», relató Ramón del Fresno.

Al cabo de unos diez minutos, acudió al barrio un coche patrulla de la Policía Local, con la misión de alejar al suido del poblado. Con la sirena como arma repelente, los agentes persiguieron al jabalí y finalmente, de acuerdo con fuentes policiales, «lo fueron echando» lejos de las calles, hacia el monte.

No es la primera vez que el barrio se ve un suido. «Entran en la zona a diario, fozan y no se hace nada. Llega la noche y puedes pasearte entre la rotonda de la plaza Olimpia y las Campas y verlos, en esos solares está lleno, viven ahí», lamentó el presidente de la Asociación de Vecinos de La Florida, Emilio Peña. En la zona, dijo, existen catorce propiedades abandonadas «llenas de maleza y no se limpia», en la que medran estos animales: «Hay dos riachuelos, van a visitar la basura, tienen todo lo que necesitan». A ellos se unen «ratas y gatos salvajes».

«Ya estamos acostumbrados», confirmó Jacobo Campa, presidente de la asociación San Melchor. Enfrente de su propia casa, en la zona alta del barrio, se paseó el pasado abril una familia de jabalíes, que fueron conducidos por los agentes fuera del núcleo urbano. «Al día siguiente ves los destrozos. Es lo que más frustra, las zonas ajardinadas están muy bien cuidadas», añadió.

Los jabalíes, comunes en el Naranco a pesar de los esfuerzos de la Guarddería del Medio Rural del Principado (que abatió 42 en 2016 y 13 de enero a marzo), han ido bajando a distintos puntos de la ciudad, desde el parque de Invierno hasta el nuevo HUCA, llegando incluso a los jardines de Villa Magdalena. En caso de encuentro, los expertos aconsejan evitar que el animal se sienta acorralado para que no ataque y asustarlo con ruidos si está lejos.

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