La Policía desmantela una casa de masajes en la que se explotaba a mujeres

El edificio donde estaba la casa de masajes.
El edificio donde estaba la casa de masajes. / P. LORENZANA

Detiene a un hombre y una mujer por obligar presuntamente a las trabajadoras a hacer servicios sexuales bajo coacciones

G. D. -R. OVIEDO.

Agentes de la Policía Nacional han detenido a dos personas -un hombre de 35 años y una mujer de 23, ambos españoles- como presuntos autores de delitos contra los derechos de los trabajadores, relativos a la prostitución y contra la propia imagen. Al parecer ambos explotaban sendas falsas casas de masajes en Santiago de Compostela y en Oviedo, en la calle Carlos Bousoño, donde tras captar a chicas en páginas de anuncios, las ponían a trabajar en sus establecimientos tras hacerles firmar un contrato de confidencialidad. Después, les obligaban a trabajar en condiciones laborales simuladas o distintas a las firmadas, siendo controladas con cámaras y micrófonos ocultos.

Las víctimas eran obligadas a prestar servicios de carácter sexual, tales como el 'final feliz' u otro tipo de prácticas si así lo decidían los propietarios. Si no aceptaban, les insinuaban que serían despedidas y no cobrarían, ni recibirían indemnización alguna si decidían marcharse, explicó la Policía en un comunicado.

La investigación se inició en Santiago de Compostela en el mes de mayo, tras tener conocimiento los agentes de que unas mujeres estaban siendo obligadas a prestar servicios de carácter sexual en un supuesto centro de masajes.

En el transcurso de la investigación, los funcionarios pudieron averiguar que los responsables captaban a mujeres jóvenes en páginas de anuncios, les hacían una entrevista y las contrataban sin que fuera necesario que tuvieran formación o experiencia previa en masajes o quiropráxis. Les hacían firmar un contrato de confidencialidad y les obligaban a guardar secreto de los trabajos que realizaban para la empresa.

Entre los masajes que debían prestar estaba comprendido, en la mayoría de los casos, el denominado «final feliz», siendo obligadas a ampliar a otro tipo de prácticas sexuales bajo la amenaza de ser despedidas sin cobrar.

Los agentes lograron identificar a los responsables de estos hechos, un varón de 35 años y una mujer de 23, ambos de nacionalidad española y con la correspondiente autorización judicial, se practicaron entradas y registros en dos centros de masajes situados en las localidades de Santiago de Compostela y Oviedo, donde se procedió a la detención de los autores de los hechos.

En dichos registros se detectaron numerosas cámaras con tecnología infrarroja para la grabación en condiciones de escasa luminosidad, así como micrófonos ocultos en todas las estancias. Se ha incautado numerosa documentación relacionada con este tipo de delitos, ordenadores portátiles, unos cinco mil doscientos euros en efectivo y elementos electrónicos de grabación de imagen y sonido.

Quejas vecinales

Una vez finalizadas las correspondientes diligencias policiales, los detenidos fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número Uno de Santiago de Compostela. La investigación fue liderada por el Grupo Operativo de Extranjeros de la Brigada Local de Extranjería y Fronteras de la Comisaría de Santiago, con la colaboración de funcionarios adscritos a la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Oviedo.

Se da la circunstancia de que los vecinos del piso de Carlos Bousoño fueron los primeros en detectar que no se trataba exactamente de una casa de masajes. Recogieron firmas y pidieron la intervención municipal y ayuda a los distintos grupos políticos alertando de que se estaban ejecutando obras sin la correspondiente licencia y mostrando capturas de la página web del establecimiento ahora desmantelado. El Ayuntamiento poco pudo hacer salvo inspeccionar las obras solo para comprobar que el jacuzzi no estaba autorizado.

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