La Policía Local quintuplica las actas de infracción por ruido excesivo en lo que va de año

El nuevo sonómetro y la intensificación de la labor de los agentes permiten levantar 39 expedientes frente a los ocho del año pasado

DANIEL LUMBRERAS

Tras declarar la guerra al botellón, la Policía Local ha ido a por el exceso de ruido. Y está ganando la batalla. Solamente en lo que va de año, los agentes han realizado ya 200 actuaciones por denuncias vecinales debidas a los sonidos de volumen excesivo, acompañadas del levantamiento de 39 actas de infracción cuando se comprobó que se superaban los límites establecidos por la ley.

Las cifra actual, facilitada ayer por la Concejalía de Seguridad Ciudadana, supone que las infracciones prácticamente se quintuplicaron respecto a 2016, cuando se levantaron solamente ocho actas. En cuanto a actuaciones, el año pasado, hubo 311 actuaciones, aunque al ritmo actual bien podrían sobrepasarse en 2017. Hace dos años, en 2015, las cifras fueron parecidas: 305 intervenciones policiales y nueve actas.

Las actuaciones de los agentes municipales se producen cuando los vecinos los llaman debido a que sienten ruidos en pisos de su propio edificio, en la calle o en locales de hostelería de las inmediaciones. Tras personarse en la zona y comprobar efectivamente si hay un exceso de volumen o no, la Policía remite sus informes al área de Medio Ambiente, que tramita el expediente, depura las mediciones aislando el sonido ambiente y comprueba si la fuente sonora efectivamente ha cumplido con la normativa o no, en cuyo caso determina si procede imponer una sanción.

El concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, señaló que este llamativo incremento se debe a que «se hacen más acciones policiales, la Policía ha intensificado los controles». La mayoría de las denuncias de los vecinos, apuntó, son relativas a «locales abiertos al público, por música o por otro tipo de razones que generan molestias a los vecinos». La zona en la que más se concentran las quejas de los residentes es El Antiguo.

Otro factor que ha pesado en el incremento de los expedientes sancionadores es la compra de un segundo sonómetro para el servicio de Medio Ambiente el pasado febrero, que ha facilitado los trabajos. La adquisición fue adjudicada a la empresa Brüel y Kjaer Iberica, S. A. por 33.030, 77 euros.

Según la actual Ordenanza municipal de ruidos, modificada por última vez en el año 2000, en las zonas residenciales no puede haber más de 55 decibelios (una reunión grande de gente) de 7 a 22 horas ni más de 45 (una conversación animada) entre las 22 y las 7 horas.Ello sin tener en cuenta el tráfico, que incrementa los umbrales en cinco decibelios cuando este es rápido y en 15 cuando es muy intenso. Sirva como ilustración que el sonido de una aspiradora funcionando alcanza los setenta decibelios.

La ordenanza viene acompañada de un régimen sancionador, con las cuantías aún en pesetas, que diferencia entre si el ruido lo generan vehículos a motor o si lo hacen actividades o instalaciones molestas. La multa más alta, por infracciones muy graves (más de seis decibelios de exceso sobre lo permitido), asciende a entre 100.000 y 150.000 pesetas, lo que al cambio actual supone entre 600 y 900 euros.

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