La lluvia indulta al Cautivo

La imagen del Jesús Cautivo a su paso por la calle Uría. /
La imagen del Jesús Cautivo a su paso por la calle Uría.

La procesión, este año sin el perdón a un reo, esquiva el agua

R. AGUDÍN / D. LUMBRERAS OVIEDO.

«La fe mueve montañas y hoy ha movido las nubes». Son palabras de Francisco Alperi, secretario de la hermandad del Jesús Cautivo, minutos después de que la procesión, lograse esquivar la lluvia ayer tarde y saliese de la basílica de San Juan. A pesar de que el agua no interrumpió la comitiva, las miradas al cielo no faltaron. El chaparrón que cayó a media tarde hizo temer que los pasos de la Santa Cena, Jesús Cautivo y Nuestra Señora de la Merced no saliesen a procesionar por el centro de la ciudad. Sin embargo, la metereología dio un respiro a eso de las siete de la tarde y los fieles pudieron ver las imágenes con todo su esplendor.

Uno de los momentos que más feligreses congregó fue el rezo que el cura de San Juan, Javier Suárez, hizo delante de la fachada del Tribunal Superior de Justicia y donde tuvo un recuerdo para la presa L. M. F. O. que este año iba a ser indultada pero finalmente el Consejo de Ministros denegó la gracia a la hermandad del Jesús Cautivo: «Una persona que estaba interna en la cárcel de Asturias iba a ser liberada, pero este año no podemos hacer este ritual».

Por otra parte, la Catedral acogió a las 17 horas la misa 'en la Cena del Señor', presidida por el arzobispo, Jesús Sanz Montes, y con gran concurrencia, que llenó los bancos. «Entre nubes que amenazan sus aguaceros o lloviznas» pronunció su homilía el prelado. Sanz Montes se refirió a la Última Cena, el 'Tomad y comed', como «la multiplicación más increíble y hermosa». A continuación, el obispo lavó las manos y besó los pies de doce miembros de la Adoración Nocturna, organización que estuvo «encantada de colaborar». Aderezó la misa la Schola Cantorum, con varias piezas en latín.

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