«No se quejó en ningún momento», dice el acusado de causar quemaduras a un niño en la ducha

Pasillos del HUCA./P. Lorenzana
Pasillos del HUCA. / P. Lorenzana

El cirujano que asistió al menor declara que valoró enviarlo a la unidad de quemados del hospital de Getafe porque presentaba un cuadro correspondiente al de quemados de «mucha gravedad» | La Fiscalía pide para el procesado una pena de dos años de prisión por las lesiones causadas al niño

EFE

El hombre acusado de provocar por imprudencia graves quemaduras a un niño de casi cuatro años, hijo de una amiga suya, al ducharle con agua a altísima temperatura, ha declarado hoy que aún no se explica "cómo pudo ocurrir", ya que el niño "ni se quejó ni gritó". P. M. M. G. ha insistido en que no se percató de las quemaduras y de la gravedad de los hechos hasta que tuvo que ser trasladado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ya que después de la ducha estuvo jugando con él y se fue a dormir sin ningún problema.

Debido a esta situación, el niño tuvo que permanecer ingresado 45 días en el HUCA, y sufrió quemaduras de segundo grado en el 25% de su cuerpo, que afectaban al tórax,espalda y zona genital.

Durante su declaración ha explicado que había entablado una relación de amistad muy estrecha con la madre de la víctima, ambos divorciados, porque sus hijos se habían hecho muy amigos en la guardería, y que ocasionalmente los niños dormían juntos en la casa de alguno de éstos.

La fiscal ha subrayado que el acusado ha incurrido en contradicciones respecto a su declaración de 2015, ya que hoy ha manifestado que comprobó la temperatura del agua, y en la inicial no recordaba si lo había hecho, algo relevante ya que tanto el acusado como la madre de la víctima han coincidido en que el agua caliente de esa ducha puede ser "insoportable".

Por su parte, la madre del niño, que llegó momentos después a la casa para quedarse a dormir, ha reconocido que vio a su hijo "un poco rojo", por lo que decidió aplicarle una crema natural que tenía en casa y acostarle, ya que no se quejó de nada. Sin embargo, al comprobar su estado horas más tarde, decidió coger un taxi para llevarlo al HUCA porque tenía "peor color", a pesar de que seguía sin mostrar ningún síntoma de dolor, y porque al quitarle la camiseta descubrió que estaba repleto de ampollas.

El cirujano encargado de las curas del menor ha relatado que tuvo que realizarlas bajo anestesia, y que éste presentaba quemaduras de segundo grado en zonas "muy delimitadas" y "salpicaduras por el cuello y cara", que confirmaban que el agua estaba demasiado caliente. Además, ha subrayado que valoró enviarlo a la unidad de quemados del hospital de Getafe, ya que presentaba un cuadro de toxicidad que aparece en quemados de "mucha gravedad", y ha incidido en que tuvo que ponerle un corsé especial debido a que las heridas cicatrizaban muy despacio por la fragilidad de la piel.

Tanto éste como el médico de pediatría que atendió a la víctima, han reconocido que es "altamente improbable" que un niño no se queje o grite con unas quemaduras de tal magnitud, ya que son "muy dolorosas".

En este sentido, la madre ha insistido en que ni a su llegada al hospital mostró ningún tipo de malestar o dolor corporal, y ha hecho hincapié en que desde bien pequeño el menor tiene "ausencias" que ningún médico ha podido razonar, y que podrían explicar que el menor se mantuviese impasible ante tal situación.

La enfermera que atendió al menor en planta ha explicado que cuando le comunicó que iban a darle el alta el niño le dijo bastante asustado que no quería irse, y que podían visitarle su madre y sus abuelos, pero el padre de sus amigos no. Por este motivo, acordó con el jefe de pediatría pedir una exploración del servicio de salud mental, ya que la respuesta del niño era "anormal".

Los psicólogos que trataron al menor han declarado que no buscaron un relato de lo sucedido, pero que mediante el juego con un peluche el niño aseguró que el padre de sus amigos le había hecho daño "con la ducha" y que le había dolido.

Por este motivo, la Fiscalía sostiene que el acusado ha cometido un delito de lesiones por imprudencia grave, ya que no tomó "las más mínimas normas de cuidado" a la hora de duchar a la víctima, provocándole unas quemaduras que le obligarán a evitar la exposición al sol durante unos años y a vestir camisetas gruesas, por lo que interesa una pena de dos años de prisión, así como una multa de 57.000 euros.

La acusación particular, ejercida por el padre del menor, coincide en el delito del que se acusa a P.M.M.G., aunque pide una pena de prisión de tres años para éste.

Por último, el acusado, cuya defensa pide la libre absolución porque fue una situación "inevitable", ha asegurado entre lágrimas que no quiso hacer daño al niño en ningún momento y que siempre lo trató como si fuese un hijo suyo.

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