«No quería aceptar la multa porque no soy culpable»

El acusado, en el momento de entrar al juzgado.
El acusado, en el momento de entrar al juzgado. / PIÑA

Retiran la pena de prisión al acusado de amenazar a dos empleadas de la escuela infantil Dolores Medio, a quienes deberá pagar casi mil euros

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

De una condena de cuatro años de prisión y otros tantos de alejamiento por dos delitos de atentado al pago de una indemnización de 700 euros, una multa de 240 euros y una orden de alejamiento de seis meses. Así rebajó la Fiscalía del Principado de Asturias la pena para un padre acusado de gritar, insultar y amenazar a una educadora y a la antigua directora de la escuela infantil Dolores Medio, donde tenía matriculada a su hija.

Tras llegar a un acuerdo de conformidad entre las partes, la Fiscalía retiró la petición de pena de prisión de cuatro años por los dos delitos de atentado y lo rebajó a uno leve de lesiones y otro de amenazas. Tendrá que pagar una indemnización de 700 euros a la educadora que agredió pisándole el pie con el carrito de su hija tras una discusión que acabó en insultos y amenazas por parte del procesado.

Un acuerdo de conformidad que, en un principio, se mostró reticente a admitir: «Yo no quería aceptar la pena porque no soy culpable», afirmó tras salir del Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo, donde estaba fijada la vista oral ayer al mediodía.

La acusación particular, ejercida por los abogados Juan Armando Velasco y José María Acebal, se mostró satisfecha con el reconocimiento de los hechos recogidos por la Fiscalía por parte del procesado. «Fuimos generosos y benévolos en la rebaja de la pena», afirmaron tras el acuerdo.

Según el escrito de acusación de Fiscalía, el padre de la menor acudió a la escuela infantil Dolores Medio el 16 de febrero de 2016 para recoger a su hija. Cuando accedió a la sala donde se encontraba la niña, vio que la educadora la llevaba en brazos mientras atendía a otros bebés, menores de un año. Según esa versión, el hombre se dirigió a la educadora de forma «agresiva» para preguntarle por los horarios del comedor del centro. La profesional le remitió a la dirección del centro, como lugar donde presentar las quejas. «Anda estúpida, idiota, aparta, esto no lo trato en ningún sitio», le contestó airado. Acto seguido, la empujó por el hombro, metió a su hija en el cochecito de bebé y la arrolló pasándole la rueda del coche por encima del pie.

A consecuencia de este suceso, la educadora sufrió una reacción de estrés agudo y precisó asistencia médica y tratamiento psiquiátrico durante 18 días. Además, la víctima denunció los hechos ante la directora del centro que concertó una entrevista con el acusado a los dos días.

En esa reunión, la entonces directora le explicó al padre de la menor que debía de justificar las ausencias de la niña porque si superaban los treinta días perdería la plaza. En ese momento, se levantó «violentamente» y le advirtió, según recoge la Fiscalía: «Como me levantes el tono te doy una hostia» y le lanzó una silla.

Ayer, estos argumentos fueron rebatidos por el abogado de la defensa, Juan Luis Berros. Su idea era pedir la libre absolución de su defendido, antes de conocerse el acuerdo de conformidad. Explicó queno se dieron las circunstancias que marca la jurisprudencia para el delito de atentado, que consiste en que se produzca un acometimiento. «En ningún momento hubo contacto entre mi cliente con esas dos señoras», esgrimió el abogado de la defensa.

En cuanto al segundo delito, el de lesiones, Berros explicó que en ningún documento aparecía la prescripción médica sobre el tratamiento psicológico al que tuvo que ser sometida una de las denunciantes, en concreto, la educadora del centro infantil. «No veo por ningún lado que se hable de un tratamiento más allá de uno voluntario sin prescripción médica».

Un tema que viene de largo

La mujer del acusado salió en defensa de su marido. Argumentó que la denuncia de la educadora y exdirectora de la escuela estaba motivada por unos enfrentamientos anteriores. «Yo quería la jornada completa en la escuela para mi hija, me decían que sólo puede ser media. Me trató de negra», aseguró esta mujer de origen puertorriqueño. Tras esto, el acusado se citó con la directora del centro para interponer una queja y aprovechó para pedir de nuevo la jornada completa para la pequeña. Según el acusado, la directora les dio la opción de irse de la guardería o de aceptar la media jornada y «nos gritó como una loca y que ella era la que mandaba».

El matrimonio lamentó que este proceso les ha supuesto un gasto de más de dos mil euros. «Somos una familia sin medios, tenemos dos hijas pequeñas y no sabemos de dónde vamos a sacar el dinero».

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