Unas «caóticas» y lluviosas rebajas de verano

Una joven, ante un comercio con rebajas de la calle Uría. / PABLO LORENZANA

Una jornada de ventas «floja» para el pequeño negocio, que se enfrenta un año más a las gangas de las grandes cadenas

PAULA CARRELO OVIEDO.

Lo de este año ha sido un inicio de rebajas un tanto atípico, y es que las grandes cadenas como Inditex han decidido adelantarse a la fecha oficial, que sería hoy. Mientras tanto, otros comercios se ceñían al calendario oficial y las demás tiendas cumplían ya una semana de ofertas, algo que traía a algunos consumidores un tanto perdidos.

«Ni lo sabía, aún así las compras se dieron bien», comentaba José Félix Aguero. «Esto es un caos. No tengo claro cuándo han empezado en unos sitios y en otros», se quejaba María Álvarez, a quien tal desorden no impidió cargarse de bolsas. «Me gastaré un máximo de cien euros», añadió después, algo en lo que coincidió con Ana Melendreras, una clienta mucho más optimista en cuanto a los cambios de fechas: «Me parece estupendo que las adelanten. Así aprovecho, que para un día que vengo...».

Con el mismo presupuesto contaban Marta Pérez y Natalia González, para gastárselo en una falda o un pantalón «mono», algo que poder utilizar en las vacaciones que planean para la próxima semana. Así González podrá preparar ya la maleta.

Ana Torrijos estaba segura de que llegaría a los doscientos euros, mientras que Daniel López y Aser Areces enseñaban orgullosos su adquisición por dos euros: una camiseta para ir a la playa. «Hay muchas gangas», decía López, «pero la gente se ha echado atrás por el mal tiempo», le replicaba Areces.

Por su parte Chema Álvarez, con sus hijos y sin presupuesto fijo, se fijaba más en el producto que en el descuento. «Si me interesa lo voy a comprar de todas formas». Finalmente aseguraba haber visitado, sobre todo, grandes cadenas, algo que no supone una novedad en los hábitos de consumo actuales en nuestra sociedad.

Mientras la calle Uría se llena de las bolsas rojas de un determinado gran almacén, el pequeño comercio se resiente, buscando medidas alternativas como el adelanto de estas rebajas. «Comenzamos una semana antes para estimular la venta pero no hay reacción por parte de los clientes. Aunque junio suele ser un mes flojo, este año se están posponiendo mucho las compras», comenta Rubén de Francisco, de la zapatería Abelardo. En la tienda Suem achacan este hecho a que «a la gente le falta la chispa del buen tiempo».

También los hay que son optimistas detrás del mostrador, como es el caso de las dos dependientas de Javier Simorra, que afrontan esta campaña de rebajas de manera muy positiva, con descuentos parecidos a los de otros años. «Vemos a los clientes muy animados a comprar, así tiene que ser», decían al unísono.

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