La rehabilitación de la losa de Renfe en Oviedo obligará a eliminar las farolas y la fuente

Goteras en el interior de la estación. / M .ROJAS
Goteras en el interior de la estación. / M .ROJAS

Una torre de 12 metros y nuevos focos sobre el arco de la cubierta de la entrada a la estación darán luz a la plaza

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

La rehabilitación de la losa suprimirá las farolas y la fuente central para minimizar el riesgo de futuras filtraciones a la estación del Norte. Los surtidores dejarán paso a una zona ajardinada, similar a la transformación operada en la fuente de la plaza de Longoria Carbajal. La iluminación recaerá en una torre de 12 metros de altura colocada en la propia fuente con una corona de tres metros de diámetro y en ella una docena de focos de 200 vatios. También se aprovechará para colocar focos el arco de la cubierta del acceso superior a las andenes.

Son algunas de las principales medidas del proyecto para recuperar la funcionalidad de la plaza de los Ferroviarios y evitar que las continuas filtraciones de agua afecten a la operatividad de la estación o dañen la estructura, pero la labor más importante será desmontar hasta esa misma cubierta. Se llevará a cabo la demolición del pavimento actual -10.500 metros- hasta la cota superior de la losa en toda la plaza.

Más noticias

Se trata de dejar desnudas las tripas de la estructura original. La losa está formada por una parte plana, completamente horizontal y estructural, sobre la que se levantaron apoyos de ladrillo para colocar losas de hormigón armado que permiten dar la pendiente transversal a la plaza y evacuar las aguas de escorrentía.

La demolición lo incluye todo: las arquetas, los servicios, las conducciones... Todos los puntos por los que se pueda filtrar el agua. Después, se reconstruirán las galerías de servicios y se regularizará toda la superficie con una capa de mortero especial.

Será la base sobre la que se extenderá una membrana de poliuretano «para una impermeabilización con elevada elasticidad, con capacidad de punteo de fisuras, elevada resistencia química y resistente a la abrasión», que de todo eso sufre la estructura de la cubierta de la estación del Norte.

Una obra cara y compleja

La popular losa de Renfe, en realidad, son dos: la plaza de los Ferroviarios, situada sobre la estación, y la avenida de los Premios Príncipe de Asturias, sobre el tinglado ferroviaria y hasta Samuel Sánchez. Juntas conforman uno de los mayores espacios libres de uso público de la ciudad. Juntas suponen una de las mayores obras públicas acometidas en los últimos años. Costó 5.700 millones de pesetas de las de finales de los 90. Solo el Carlos Tartiere con 8.000 millones de 'rubias', pero incluyendo los intereses de la financiación, supera esa cifra.

La obra de la losa, ejecutada dentro del proyecto de Cinturón Verde de Oviedo, no estaba incluida en el programa inicial. Para poder financiarla, el Ayuntamiento tuvo que modificar el Plan General para obtener y vender más aprovechamientos. Miles de ovetenses estrenaron el 24 de mayo de 1999, tres días antes de las elecciones, una estructura que necesitó 9.575 toneladas de acero y 30.000 metros cúbicos de hormigón para crear un paseo de 700 metros de longitud y apoyado en 220 pilares de acero. Un paseo que, antes de cumplir la mayoría de edad, está lleno de agujeros por los que se cuela el agua hacia la estación. Según la memoria de las obras de rehabilitación de la cubierta, las filtraciones suponen un riesgo para el servicio ferroviario y podrían llegar a dañar la estructura. «Lo que no queremos es que se caiga encima de la estación», explicó gráficamente el concejal de Economía, Rubén Rosón, en el último Pleno, en el que se aprobó la financiación de los casi 2 millones que costarán los trabajos.

El Ayuntamiento licitará en las próximas semanas el proyecto para reparar la plaza de los Ferroviarios. Después vendrán cuatro meses de obras delicadas y la posibilidad, casi certeza, de que su desarrollo afecte a la celebración de La Ascensión de 2018.

Calicatas y obras

Porque una de las cosas que han deteriorado el estado de la cubierta es el hecho de que durante mucho años de ha hecho un «uso intensivo» y, además, se ha perforado la estructura para fijar las carpas de la feria de mayo y otros eventos. Aunque desde hace unos años, las lonas se sujetan con muertos de hormigón como contrapeso, el daño ya estaba hecho.

ADIF, el administrador de infraestructuras ferroviarias, perdió la paciencia con las goteras el año pasado y destinó 150.000 euros a intentar solucionarlas. El Ayuntamiento también dio dos pasos al frente. Uno, para contratar las obras para impermeabilizar los locales situados bajo viaducto Marquina y otro para redactar el proyecto de la plaza de los Ferroviarios. Coincidiendo en el tiempo, la adjudicataria pidió permiso para aprovechar las calicatas de los trabajos de ADIF. El resultado fue alarmante. Todo la plaza dependía de una lámina asfáltica de entre 1 y 0,2 centímetros. Una que ni siquiera existe en la parta más próxima al hotel AC y el supermercado y que alguien se olvidó de colocar en viaducto Marquina. Luego que si entra el agua.

Fotos

Vídeos