La reordenación viaria en el entorno del Campo de San Francisco comenzará el próximo año

Los vehículos circulan en paralelo al Paseo de los Álamos del Campo San Francisco, levantado ahora, incluidas piezas del mosaico, por un cambio en el pavimento.
Los vehículos circulan en paralelo al Paseo de los Álamos del Campo San Francisco, levantado ahora, incluidas piezas del mosaico, por un cambio en el pavimento. / MARIO ROJAS

La Concejalía de Urbanismo ultima los pliegos del concurso internacional de ideas y un jurado elegirá a los ganadores

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

El Ayuntamiento lleva un año estudiando cómo reordenar el entorno del Campo de San Francisco. Quiere que el peatón sea el protagonista y evitar que cada día miles de coches circulen por las vías que lo rodean. Esta no es una tarea fácil y la Concejalía de Urbanismo, liderada por Ignacio Fernández del Páramo, ha pedido ayuda al Colegio de Arquitectos. También ha creado un proceso de participación ciudadana donde los ovetenses mostraron su opinión para saber qué quieren en esta zona de la ciudad. En diciembre vio la luz el diagnóstico participado, donde se unificó la opinión de ambas partes y entre las medidas que se proponían estaba la peatonalización de la plaza España y la calle Santa Teresa y la unión de este pulmón verde con El Cristo y El Milán.

Ahora estas opiniones formarán parte de los pliegos que el equipo de gobierno prepara para la convocatoria del concurso internacional de ideas. Las obras de reordenación comenzarán «a finales de 2018», según adelantó ayer Fernández del Páramo. Pero antes de que las máquinas empiecen a trabajar, aún queda mucho por hacer. A finales de verano verán la luz los pliegos con todas las condiciones establecidas y se abrirá un plazo de unas ochos semanas para que los expertos presenten sus proyectos. Cuando esta fase culmine se abrirá una de las más importantes, la redacción del proyecto final.

Ahí los técnicos realizarán una planificación general del entorno del Campo de San Francisco y se definirán las medidas para mejorar el tránsito de peatones en las calles Fruela, Uría, Marqués de Santa Cruz en el paseo de los Álamos y en La Escandalera. De esta forma se estudiará el mejor método para evitar que los ovetenses tengan que pasar dos pasos de cebra regulados con un semáforo distinto en la calle de Argüelles o a qué distancia se colocarán los pasos de cebra en Marqués de Santa Cruz para que los ciudadanos crucen por la mitad de la carretera para llegar a Suárez de la Riva.

El proyecto ganador se elegirá al igual que se hizo con el concurso internacional de ideas de Santullano o de El Cristo: a través de un jurado que estará compuesto por varios técnicos. En el momento de la deliberación se establecerá una calificación para cada uno de estos planteamientos. El que obtenga la mayor puntuación será el ganador.

Los problemas del Campo

Cuando el edil de Urbanismo presentó en agosto del año pasado el proyecto de reordenación del Campo de San Francisco se quejó de que en Oviedo ocurría lo contrario a lo que pasa en los grandes parques del mundo, sumamente protegidos del ruido de los vehículos. Aquí las vías anexas se han convertido en una gran rotonda donde confluyen los conductores que llegan a la ciudad por la rotonda de la Cruz Roja, plaza de Castilla o la de América y cuando una persona se sienta en el Paseo de los Álamos a pasar una tarde agradable, no puede relajarse porque cada poco oye el sonido de los coches.

Sin embargo, este no es el único problema que la zona verde tiene: también posee una gran cantidad de barreras arquitectónicas. En la calle Toreno, sin ir más lejos, solo existe una salida adaptada a las personas que van en silla de ruedas y para los carricoches de bebé. En el resto hay escalones .

Además, la isleta de la plaza de la Escandalera, nexo de unión entre el Campo y Argüelles, tiene una acera demasiado estrecha para la cantidad de gente que soporta. A esto se suma que la esquina de las vías Santa Susana y Toreno tampoco es utilizada por los peatones, ya que ocurre lo mismo que en Argüelles. El bordillo es tan sumamente estrecho que si dos personas se cruzan tienen que hacer malabares para no poner un pie en la carretera. Asimismo, los pasos de cebra escasean en este área y muchos peatones cruzan por donde quieren, como se puede ver a diario.

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