La repetición del juicio de los Sandulache pone en riesgo a las víctimas

Daniel Alonso Prieto en su despacho de Alonso Quintanilla. / A. PIÑA
Daniel Alonso Prieto en su despacho de Alonso Quintanilla. / A. PIÑA

El penalista Daniel Alonso Prieto desgrana las posibles consecuencias de la anulación del procedimiento por la supuesta red criminal

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

«Una noche nos obligaron a comer dinero con agua para que pudiéramos tragarlo», «me amenazó con violar a mi hermana pequeña, quemar a mi abuela y matarme», «me violó durante toda la noche» o «me obligó a abortar dos veces». Estos desgarradores testimonios fueron ofrecidos por las víctimas de los hermanos Sandulache, acusados de once delitos de trata de seres humanos, durante las cuatro sesiones que se celebraron en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial a principios de este mes. Es como si no se hubieran pronunciado.

Un error en la composición de la mesa del tribunal dio por válido la presencia de dos jueces suplentes en la mesa del tribunal cuando la ley solo permite uno. El fallo anuló las cuatro vistas celebradas y suspendió la celebración de todo el procedimiento judicial que se iba a prolongar hasta el 19 de marzo. Está previsto que sea en mayo cuando se repita de nuevo el juicio.

Un abogado penalista analiza, a petición de este diario, las consecuencias que podrían derivarse de la suspensión del procedimiento judicial. Hay que recordar que hay seis acusados, entre ellos dos mujeres que también fueron víctimas de la supuesta red criminal liderada por los hermanos Sandulache. Las penas entre todos los procesados suman más de 600 años de cárcel. Daniel Alonso Prieto responde a las dudas generadas tras la suspensión del procedimiento judicial.

Declaraciones anuladas

Una de las primeras consecuencias derivadas de la suspensión del juicio es que nada de lo que allí se dijo será válido para el siguiente. «Habrá que empezar de cero, aunque la nulidad de las declaraciones no afecta a lo recogido durante la fase de instrucción», explica.

Las consecuencias

El señalamiento de una nueva fecha puede desencadenar ciertos problemas en el desarrollo. «Las defensas a la hora de interrogar de nuevo ya van a conocer las respuestas de sus testigos», apunta Alonso Prieto. Pero hay un riesgo mayor. El que las víctimas, alguna de ellas testigos protegidas, no se presenten al nuevo juicio. «Yo entendería que no lo hiciesen porque la presión de declarar en un juicio como este es descomunal. El problema de esto es que se reduciría la fuerza probatoria de las acusaciones».

En caso de que no se presentasen se requeriría judicialmente su comparecencia pero «siendo testigos protegidas y viviendo fuera de Asturias tendría poca efectividad. Sería posible que no viniesen».

Falso testimonio

Otro de los riesgos es que alguno de los testigos que ya prestaron declaración cambien ahora su versión. Es una posibilidad remota pero puede darse. «Si hay contradicciones en las nuevas declaraciones no se podría acusar a los testigos de falso testimonio, porque las declaraciones realizadas en la vista suspendida son nulas. La declaración que tendría validez sería la nueva, porque la otra es como si no hubiese existido».

Riesgo de fuga

Los Sandulache, junto con los otros cuatro acusados, están siendo juzgados por un delito cometido en 2013. A los hermanos les decretaron prisión eludible bajo fianza de 30.000 euros. Pasaron cinco días en la cárcel pero tras pagar la fianza quedaron en libertad. En diciembre de 2017 los detuvieron de nuevo por los mismos delitos y también eludieron la prisión tras el pago de una fianza. La Fiscalía recurrió para que fuera incondicional pero aún no se ha resuelto. La pregunta sobre si existe riesgo de fuga es evidente: «Siempre hay riesgo de fuga, pero si la pregunta es que si tras la suspensión del juicio ahora se ha incrementado ese riesgo la respuesta es no y en todo caso, sería el mismo que hace una semana antes de suspenderse», explica el letrado.

Con todo, Alonso matiza que la decisión de decretar la prisión eludible bajo fianza «fue buena» porque la cárcel «es la última medida a tomar». Según el abogado penalista, se optó por la opción «menos gravosa» en aras de la presunción de inocencia y «se ha demostrado que ha funcionado porque los acusados han comparecido en la Audiencia».

Ahora, todos (acusados, víctimas, testigos e investigadores) tendrán que repetir de cero todo el procedimiento. Una piedra en el camino que de lo malo ha sido lo mejor. Ya que haber llevado el juicio hasta el final hubiera acabado en nulidad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos