Un problema invisible en el río Nora

Los residuos cuelgan de las ramas tras bajar el nivel del río. / P. LORENZANA
Los residuos cuelgan de las ramas tras bajar el nivel del río. / P. LORENZANA

Las crecidas de las últimas semanas remueven los residuos textiles acumulados en los pozos de tormentas y acaban en el río

G. D. -R. OVIEDO.

Cuando los gestores del agua, bien sean organismos de las administraciones o empresas, sacan un comunicado recordando que las toallitas desechables, esas con las que nos desmaquillamos o limpiamos el culo de los niños, no deben acabar en el inodoro lo dicen por algo. Las últimas riadas han dejado las orillas del Nora cubiertas de millones de estos restos textiles tapizando las orillas, colgando de las ramas de los árboles o enredadas en las algas entre las que nadan los azulones. ¿De dónde han salido? «Probablemente estaban acumuladas en el fondo de los aliviaderos», opina un ingeniero del sector que exige no ser identificado, «durante el temporal de hace dos y tres semanas, llovió tanto como para remover el fondo y han acabado en el río. Ahora las vemos porque ha bajado el nivel del agua. Eso, al margen, de que en el Nora todavía hay muchos vertidos urbanos sin tratar».

Las redes de saneamiento están diseñadas para llevar un caudal más o menos constante y con la suficiente carga contaminante hasta las depuradoras -las bacterias y organismos que se encargan de comerse la porquería (nitratos y compuestos fósforados) necesitan una dieta 'equilibrada'-, para ello se diseñan una serie de sistemas que vierten directamente a los ríos las aguas de escorrentía y residuales cuando llueve demasiado: aliviaderos y pozos de tormentas.

Pero no hay nada que se 'coma' las toallitas, que no son biodegradables. En la ampliación de la depuradora de San Cladio, la sociedad estatal Acuaes se encontró con una cantidad anómala de estos residuos. Sus técnicos y los de Aqualia inspeccionaron decenas de registros buscando su origen y sospechando del Hospital, entonces aún en El Cristo, y de algunas residencias de mayores de la zona. El traslado del centro hospitalario a La Cadellada cuyas aguas se depuran en Villaperi, sin embargo, no atajó el problema y nunca se ha podido aclarar de dónde procedían, tan solo limitar sus efectos con la colocación de trituradores en los canales de admisión de la depuradora.

También los tiene la de Villaperi, así que las toallitas que ahora cubren de blanco el Nora no proceden tampoco de la depuradora, la mayor de Asturias, ni de los vertidos que trata la planta procedentes de los concejos de Oviedo, Siero, Noreña y Llanera.

La solución no es fácil. El Nora es un río de régimen pluvial, no hay ningún nevero en su cabecera esperando a que suban las temperaturas para provocar otra ríada que limpie algo el cauce. Con marzo asomando en el calendario, es probable que la pasada haya sido la última gran crecida del caudal de este año. Las toallitas seguirán ahí muchos meses. Para el futuro, propone el mismo técnico, podrían limpiarse los pozos de tormentas durante los meses de estiaje, pero el problema persisitirá. «Esto hay que agradecérselo a los que, con tal de no acercarse al cubo de la basura, lo tiran al inodoro y luego los patos nadan con su mierda».

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