«Me robó, incendió mi casa y se sentó en la tumbona para ver cómo quemaba»

«Me robó, incendió mi casa y se sentó en la tumbona para ver cómo quemaba»
Los bomberos en la calle Augusto Junquera el 25 de febrero. / H. A.

La víctima del incendio de la calle Augusto Junquera relata el «infierno» que ha vivido desde el suceso hasta la detención del autor de los hechos

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

«Un infierno». Así ha vivido la vecina del séptimo piso del número 35 de la calle Augusto Junquera lo ocurrido entre el 25 de febrero, cuando un joven de 23 años, residente de la misma planta, le robó y quemó su casa para intentar ocultar las pruebas, y su detención este martes, como autor de los hechos. Una pesadilla, contó esta mujer que prefiere mantenerse en el anonimato, porque a la pérdida sumó un hurto previo y que, durante días, tuvo que disimular ante él para que la investigación policial diera sus frutos. Eso, a pesar de que sabía que «me robó, incendió mi casa y se sentó en la tumbona para ver cómo quemaba», contó ayer.

Las llamas devastaron su piso ese domingo, que comenzó con un paseo con su perra por la pista finlandesa. Al mediodía, la mujer acudía a casa de una vecina a comer cuando se encontró, sobre las dos de la tarde, con el chico al cerrar su dúplex. Este le preguntó a dónde iba y al comentárselo, le respondió: «¿En pijama?».

Una conversación que incomodó a la mujer, pero pese a su seriedad, él continuó con la charla, explicándole que iba a dormir la siesta porque había salido de fiesta la noche anterior. No fue así, ya que aprovechó el vacío del piso para robarle 1.500 euros que tenía en casa para hacer frente a diversos pagos. Posteriormente, cogió un bote de alcohol y prendió fuego al sofá y a la cama.

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El acusado se echó a mirar el fuego, pero cuando la humareda fue muy grande huyó por la terraza. Los sanitarios lo trasladaron por una crisis de ansiedad.

Pero este no fue el único robo que cometió el joven, ahora en el Centro Penitenciario de Asturias. Unos días antes del incendio le quitó las cartas del buzón, según le acusó ayer ella. Obtuvo sus datos bancarios y le quitó «400 euros de la cuenta». En total, 1.900 euros. En cuanto se dio cuenta de que le faltaba dinero de la cuenta se lo comentó a la Policía Científica. Los agentes siguieron el rastro del sospechoso durante varios días. Comprobaron que tenía antecedentes por un suceso similar y le tendieron una trampa durante esos días, en los que él seguía mensajeando a la mujer.

Ahora, ella, sin casa, está alojada con una vecina, ya que la vivienda recién rehabilitada quedó destrozada. Otros residentes del séptimo piso están en un hotel por culpa del monóxido de carbono .

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