Rodando entre carbayones

Carmen González y Eva Marciel durante el rodaje de la toma en Camilo de Blas. / MARIO ROJAS

«Es una historia de amor y de venganza», dice Eva Marciel, protagonista de la escena en la confitería. Después grabó en Grado con Lola Baldrich Camilo de Blas se convierte en plató de 'El último invierno', de Julio de la Fuente

D. LUMBRERAS OVIEDO.

Una mujer acudió ayer a Camilo de Blas para comprar unos carbayones por novecientas pesetas. No se había despistado: se trataba de la actriz Eva Marciel, durante una escena de 'El último invierno', la película que está rondando el director moscón Julio de la Fuente.

Marciel, que actuaba ayer por primera vez en la película y en la ciudad, interpreta a la mujer del protagonista (Eduardo Castejón): «Vengo a comprar carbayones y tengo que salir disparada para cuidar de mi hermana, Lola Baldrich, que está en silla de ruedas».

La actriz madrileña explicó que la película es «una historia de amor y de venganza». «A mí me atropellan y empieza la segunda parte», comentó, sin querer destripar la trama. Por el momento, asegura, la filmación está yendo sobre ruedas, «el tiempo acompaña» y los ovetenses son «gente bastante discreta y se agradece».

Para hacer la secuencia lo más realista posible, no se contrató a una figurante, sino que despachó una dependienta de verdad, Carmen González. Terminado el trabajo, se confesaba «un poco atragantada». «La verdad es que me prestó, nunca había hecho nada parecido», añadió con una amplia sonrisa.

A la tarde, el equipo se desplazó a Grado para rodar con Lola Baldrich, que también se incorporaba ayer. «El guion de Julio me parece muy movido, social. Mi papel es pequeñito, pero es muy interesante, casi un homenaje a '¿Qué fue de Baby Jane?', dos hermanas con conflictos de pasado», comentó la conocida intérprete. De su rol valoró especialmente que «no se parece nada a mí», todo un reto profesional.

Tanto ella como su amiga Marciel se confesaron enamoradas de Oviedo, a la que ya conocían por giras teatrales; la una, por los parajes naturales como el monte Naranco, donde hizo un picnic; la otra, por las delicias de la tierra, como los propios carbayones.

Por el rodaje se dejó caer también Castejón, quien se alegró de que se estén «cumpliendo plazos, alguien de arriba nos está apoyando». «El ambiente es una pasada, también poder trabajar con un equipo en su mayor parte asturiano como yo», valoró.

El actor ovetense alabó la labor de la producción, «capaz de montar un circo en cuatro metros cuadrados». Del argumento, en el que interpreta a un sicario «que luego es bueno», se quedó con la «denuncia social» de la esclavitud de la imagen.

De la Fuente confía en acabar de filmar el domingo «después de 18 días de intenso rodaje». Su intención es estrenarla en los festivales de Málaga y de Cannes, para luego hacerlo en Asturias en marzo. En Camilo de Blas, los clientes siguieron comprando como si no pasara nada mientras se recogían las cámaras. Fueron, al igual que los ovetenses que describió Marciel, muy discretos.

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