Las fiestas de San Mateo en Oviedo, contra la violencia machista

Las fiestas de San Mateo en Oviedo, contra la violencia machista

Catorce personas ejemplifican el rechazo general a la violencia machista en San Mateo

ROSALÍA AGUDÍNOviedo

Perdonen la osadía, pero les voy a pedir un favor. Imagínense que son una adolescente que acaba de cumplir quince. Este año, y por primera vez, les dejan acudir con sus amigos a los conciertos de San Mateo a ver a sus cantantes favoritos: Jesús y Daniel Oviedo, integrantes de Los Gemeliers. El día antes de este recital, va con su madre de compras. Quiere adquirir un vestido especial para ir a verles. Lo encuentra y está más felices que una perdiz. Duerme mal. Los nervios por verles, le provocan insomnio y a las cinco de la tarde se empieza a preparar.

Primero se ducha y después convence a sus padres para pintarse la raya del ojo de negro y los labios de su color favorito, el rojo. Cuatro horas antes de que la música empiece a sonar en la plaza de la Catedral, queda con sus amigas en La Escandalera. Ellas también están inquietas. Es la primera vez que los van a ver en directo. El año pasado no pudieron ir a la firma de discos del Centro Comercial Salesas. Tenían clases particulares y se juraron que la próxima vez que este dúo pisase Oviedo, irían a verles. Ahora su sueño está más cerca que nunca.

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Cuando los ve aparecer por el escenario, grita, llora, canta sus canciones y al final del concierto está que no caben en sí. Es entonces cuando un chico más mayor se acerca a su vera. Le dice: «Hola, guapa. ¿Me das un beso?». Contesta que no, pero él insiste. Le propone a sus amigas irse de allí. Está incómoda. Él les sigue. Siente miedo, pero sus acompañantes la intentan calmar. «No te va a hacer nada», comentan. Pasa una hora sin verle. Se calma y se dirige hacia la calle San Francisco. Ha quedado con sus padres delante de la Junta General para emprender el trayecto de vuelta a casa.

Por el camino, se da cuenta de que el chico de antes, la sigue. Vuelve a insistir en el beso. Se niega con la cabeza. Apura el paso y aunque la distancia mínima entre ambos espacios es de 400 metros, se hace eterna. Por fin atisba a sus padres y cuando llega a su altura respira hondo. Ellos no sospechan nada. Le preguntan que qué tal el concierto.

Contesta que muy bien, pero continúa pensando en la situación que ha vivido. Se pregunta si este acoso se debe a que ha cometido un error y coge miedo a salir sola por la noche, por si un día le pasa algo más grave.

Para que esta situación y otras mucho más graves no se repita, el Ayuntamiento ha puesto en marcha la campaña ‘No es no’. Veinte ‘mupis’ del municipio exhibirán esta cartelería durante las fiestas mateínas, y se repartirán veinticinco mil chapas. El objetivo es que haya un efecto llamada y si una persona ve que otra está siendo acosada, la ayude, y que todas las personas que participen en las festejos difundan este mensaje.

Mientras los detalles sobre esta propuesta se ultiman, EL COMERCIO ha entrevistado al respecto a varios representantes de la sociedad ovetense. Para la concejala de Atención a las Personas, la socialista Marisa Ponga, el machismo no debe salir nunca a relucir y menos aún durante estos diez días de diversión: «Cuando te dicen no, es no también en San Mateo». En este sentido, Cristina Pontón, portavoz de Izquierda Unida, reivindica que «si no decimos que sí, siempre es no».

Ana Taboada va un paso más allá. Afirma que «ocupar el espacio público sin temor es esencial para celebrar estos festejos desde el respeto. San Mateo es de todos, queremos que sea un espacio seguro para nuestras niñas y chicas», añade. El concejal popular Eduardo Llano recuerda que «tu libertad termina donde comienza la mía». Por su parte, el líder de Ciudadanos, Luis Pacho, propone una solución para erradicar esta lacra social:«Educar a los niños en la igualdad y el respeto».

En esta campaña, también se han involucrado los hosteleros y dos representantes de la plataforma feminista y una de las abogadas para la Igualdad. Para David González Codón, responsable de la junta local de Otea (asociación de Hostelería y Turismo de Asturias), «no es no también en los bares. En nuestros negocios, ni una actitud machista». Francisco Colunga, presidente de la asociación de hosteleros de la calle Gascona, dice que «hay 50.000 razones para decir no» y la erradicación de esta lacra reside «en la cultura y la educación».

Alejandra Matallanas es representante del Movimiento Democrático de Mujeres (MDM) y cree que la culpa de esta situación reside en el «patriarcado. No permitamos que gane la batalla», añade. Asimismo, esta representante compartió el lunes mesa y debate con Eva Irazu, de la Plataforma Feminista y pide respeto. «Si mi respuesta no es sí, es no». Paloma Beatriz es una de las abogadas que estará al frente del punto violeta que se instalaré en la plaza del Ayuntamiento y solicita libertad.

Pero el machismo no es un problema que solo se vive en España. Es palpable en todo el mundo. Por esta razón, cuatro alumnos Erasmus han dado estos argumentos contra esta lacra social. «Las mujeres no son un objeto, son un pilar fundamental para la sociedad», defiende Abdeljalil Chehdaoui, que estudia el máster en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Oviedo. Su compañera Mariela Samstag desea «vivir en una sociedad con respeto y que no necesite decir no». Por su parte, Victorie Hébert desea un sociedad donde «las mujeres sean iguales a los hombres» y Kristina Bakalová espera que el machismo se erradique cuanto antes porque empeora el mundo.

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