«El Real Oviedo es una puerta, un acceso a la ciudad y a lo mejor que tiene, su gente»

Sid Lowe en pleno pregón junto a su hijo, Charlie Mateo, y su mujer Claire, mientras el alcalde, Wenceslao López, observa al público que disfrutó del arranque de las fiestas. La campaña 'No es no' tuvo su hueco en el pregón. / M. R. M. R.

Un emocionado Sid Lowe da rienda suelta a su «cuelgue» por Oviedo en el pregón de San Mateo | El periodista británico logra meterse en el bolsillo al público con un discurso lleno de guiños a la ciudad y al club carbayón

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Sid Lowe estaba nervioso. Lo confesó una y mil veces antes de que el reloj del Ayuntamiento marcara las ocho de la tarde. Era la hora clave, el periodista británico tenía que «cumplir» su misión: dar el pregón de San Mateo. «No me lo merezco», dijo.

Los nervios de este londinense de «corazón azul», como así lo presentó el artista Israel Sastre, que hizo de maestro de ceremonias desde el balcón consistorial, eran comparables, salvando las distancias, con los de la concejala de Infraestructuras. Ana Rivas confesó que esta era la primera vez que asistía a un pregón de San Mateo en toda su trayectoria municipal. «Es algo increíble», describió la edil sobre el ambiente que se vivía en el exterior del Consistorio con centenares de carbayones, turistas y, como no, de aficionados del Real Oviedo. Esperaban que el hombre que impulsaron como pregonero de las fiestas, a través de una campaña de recogida de firmas, hiciese acto de presencia. Lo hizo.

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Su mayor preocupación, confesó, era explicar «qué hace aquí este guiri». Desde el minuto uno se metió al público en el bolsillo. Recordó su aterrizaje en la ciudad, que no fue en avión sino en «bus». Lo hizo como estudiante de Erasmus en octubre de 1996. Una anécdota de su temporada como jugador en el Grisú rompió el hielo. «Jugamos en el campo del Loyola y llevábamos solo cinco minutos cuando salté con el portero. Caí y me rompí el tobillo: tibia, peroné y ligamento. La pierna miraba hacia Oviedo, el pie hacia el Naranco», las carcajadas resonaron dentro y fuera del Consistorio.

Arrancó también los aplausos al recordar aquel partido entre el Cádiz y el Real Oviedo en mayo de 2015 cuando 155 aficionados del club carbayón se quedaron sin entrar al estadio, a pesar de contar con entrada. «El Oviedo volvió al fútbol profesional en Cádiz, momento emotivo, injustamente robado a 155 aficionados».

Dicho esto, elogió los valores del fútbol: «El deporte es comunidad, identificación, valores». Tendió la mano a las jugadoras del Real Oviedo Femenino y Oviedo Balonmano que le acompañaron durante el pregón. «Es un honor compartir este balcón con estas deportistas que honran a la ciudad. De estos valores, ellas saben perfectamente».

Lágrimas en el balcón

Pero sin duda, el momento más emotivo se vivió en la balconada del Ayuntamiento. Sid Lowe no pudo, ni quiso, contener las lágrimas en el momento que se dirigió a los ciudadanos para presentar a Claire, su mujer, y a su hijo, Charlie Mateo. El pequeño cantó: «Vamos, Vamos Oviedo es una fuerte pasión. Esta hinchada está loca, loca por verte ganar», y el público no lo dudó, hizo los coros y la plaza se fundió en un clamoroso aplauso.

Sid Lowe también hizo los honores a Matías, presidente de la peña oviedista de Oldham, Reino Unido, cuyo lema 'Venimos por el fútbol, nos quedamos por el cachopo' demostró, según el pregonero, que quien llega a la ciudad se «enamora del Oviedo y de Oviedo» porque «el fútbol es una puerta, un acceso a la ciudad y a lo mejor que tiene: la gente», sentenció. No en vano, confesó que a pesar de trabajar en Madrid sigue «colgado» de Oviedo y el fútbol es su «cordón umbilical». Justo en ese momento la lluvia, que amenazó en todo momento el pregón de San Mateo, hizo acto de presencia. Los paraguas inundaron la plaza y Sid Lowe tranquilizó a los de dentro y a los de fuera: «Siempre que llueve escampa».

Escampó lo justo para escuchar a Sid Lowe en perfecto asturiano: «¡Puxa Asturias, ¡puxa Uvieu!, ¡puxa San Mateo!» y tras el himno de Asturias, interpretado por la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo, el chupinazo arrancó las fiestas de San Mateo. Lo lanzó María Suárez, capitana del Real Oviedo Femenino, y como dijo el alcalde Wenceslao López, ahora «toca diversión, participación y convivencia. ¡Viva San Mateo!».

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