Santiago García Granda: «Tenemos que ser capaces de formar a los líderes de la sociedad del futuro»

El rector, en el centro, durante una intervención en la tertulia celebrada en el Club de Tenis. / A. PIÑA
El rector, en el centro, durante una intervención en la tertulia celebrada en el Club de Tenis. / A. PIÑA

El rector expone en la tertulia L'Alderique los desafíos que afronta la Universidad de Oviedo en el siglo XXI

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Tras un somero repaso al estado actual de la Universidad de Oviedo, el rector, Santiago García Granda, disertó ayer en la Tertulia L'Alderique acerca de los retos, desafíos y oportunidades que se le presentan a la institución académica inmersa ya en el siglo XXI.

Así, durante la charla, García Granda dio pinceladas sobre cómo puede mejorar la financiación de la Universidad -de los 206 millones de euros en el presupuesto de 2018, 137 los aporta el Principado, con quien alcanzó un acuerdo marco recientemente-, algo que pasa por «internacionalizar la captación de estudiantes», explicó. «También tenemos problemas de envejecimiento de la plantilla y el PAS, y con la tasa de reposición», abundó el rector.

Una posición de partida poco halagüeña si se tienen en cuenta, además, los 20.000 millones de recortes en I+D desde 2009 en todo el Estado. Sin embargo, hay resquicios de oportunidad. Que la Universidad de Oviedo esté ubicada en una región periférica, alejada de los centros de producción de conocimiento, podría haber sido una debilidad en un mundo analógico. No en el actual, digital e interconectado.

Para el rector, el porvenir de la institución pasa por fortalecer los lazos a través del idioma «con Latinoamérica, pero no solo. También con estudiantes y profesores de habla inglesa» si es capaz de asentarse en los rankings de calidad, por un lado, y por otro, afianzar su presencia y oferta de formación online como apuesta a largo plazo.

«La docencia tiene que ser sólida en la base y especializada en los másteres, cerca del mundo profesional, donde las empresas tienen que recibir a nuestros estudiantes y profesores», dijo el rector. Pero conjugar lo que es una 'fábrica' de profesionales con la investigación pura y dura también es otro desafío. No se puede atender a una para desatender a la otra.

Para dar respuesta a las exigencias del mercado, el esbozo del plan estratégico que dibujó el rector pasa por evolucionar y ser flexible con las titulaciones ofertadas. El desafío es que la Universidad no forme a los estudiantes como meros profesionales, sino «líderes de sus proyectos y empresas; capaces de innovar y de aportar a la sociedad del futuro».

Para vigorizar las Humanidades y las Ciencias Sociales, los retos, si cabe, son mayores. El esfuerzo ahí debe de ser, dijo el rector, «aumentar la presencia proyectos europeos de los que ahora recibimos dos millones de euros y hasta cuadruplicar la cifra. Es complicado y requiere infraestructura y apoyo a la investigación».

En definitiva, por asegurar la financiación, fortalecer la plantilla, preparar a un alumnado con arraigo local y vocación global, y atraer talento internacional, pasan el medio y largo plazo de una institución con cuatro siglos de historia.

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