La secretaria de Gabino de Lorenzo solicita su reingreso en la plantilla municipal

G. D. -R. OVIEDO.

El 5 de enero de 2012, Gabino de Lorenzo se hizo una foto brindando con los Reyes Magos, mientras Soraya Saenz de Santamaría confirmaba que no se haría más como alcalde, que había sido nombrado delegado del Gobierno. No se fue solo a la plaza de España. El concejal de Personal, Gerardo Antuña, firmó una extraña excedencia por cargo público para que la que era su secretaria de Alcaldía le acompañase en su nueva singladura. Extraña porque la trabajadora municipal no había sido elegida ni nombrada para ningún cargo público y las excedencias reservadas para estos conllevan unos privilegios que, tras la renuncia (casi cese) de Lorenzo, la trabajadora ha solicitado ya ejercer.

Ha pedido su reingreso en la plantilla municipal con el cargo de técnico de Protocolo, con el nivel 30. Una plaza que obtuvo en 2007 tras un concurso muy criticado por la oposición porque los requisitos se limitaban a la titulación de Bachillerato y un extraño curso de más 2.000 horas en la materia, que solo la entonces secretaria de Gabino de Lorenzo pudo acreditar. Fuera del proceso quedaron excluidos varios titulados universitarios en Protocolo, que además poseían otra licenciatura y hablaban varios idiomas. Ninguno de estos méritos puntuaba.

Dos veces cargo público

Lo curioso es que tras ganar el concurso, su carrera como técnico de Protocolo del Ayuntamiento -aquella plaza de tan necesaria y urgente creación y convocatoria- duró exactamente 24 horas. El 8 de febrero de 2007, renunció a su puesto de confianza como coordinadora de Alcaldía. Esa misma jornada, firmó su contrato de trabajo como personal laboral indefinido con el Ayuntamiento como técnico de Protocolo. Al día siguiente, sin embargo, volvió a incorporarse a sus tareas al servicio personal del alcalde y a la plaza de coordinadora que acababa de dejar.

Lo hizo sin pedir una excendencia siquiera. Para solventar el 'olvido', Personal se la concedió tres días después como excedencia forzosa por cargo público por decreto, con «efecto desde el día 9 de febrero» y con carácter retroactivo.

La excedencia forzosa es la fetén: «Da derecho a la conservación del puesto y al cómputo de la antigüedad durante su vigencia». En su último periplo por la Delegación del Gobierno la trabajadora ha sumado otros dos trienios. Eso sí, sigue sin quedar claro que la trabajadora haya sido nunca cargo público.

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