Seis años de cárcel por defraudar más de cuatro millones a Hacienda

El condenado. / PIÑA
El condenado. / PIÑA

El condenado exculpa al resto de imputados para llegar a un acuerdo con la Fiscalía que le impuso, por otro lado, una multa de 27 millones de euros

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Una trama societaria de tal envergadura, con cuatro millones y medio defraudados durante los años 2008 y 2009, acabó ayer con su muñidor, J. A. M. M., camino de prisión donde deberá pasar seis años y tres meses, al haber aceptado ante la Sala Tercera de la Audiencia Provincial los cargos por delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales y falsedad documental que sobre él pesaban. Pese a que la Fiscalía rebajó los términos de la pena de privación de libertad al llegar a un acuerdo con la defensa, la multa y la responsabilidad civil que también deberá abonar suman 27 millones de euros.

Asimismo, el padre, la madre y la pareja del principal condenado también aceptaron los cargos que se les imputaban. Los progenitores recibieron sumas de dinero provenientes de la trama de empresas. Pese a su avanzada edad y su desorientación durante la vista oral, en la que tuvo que haber recesos para que sus abogados les explicaran lo que estaba ocurriendo, asumieron la pena de 5 meses y 29 días de prisión por blanqueo de capitales. La pareja de J. A. M. M., por su parte, aceptó siete meses y 29 días así como el pago de una multa. El resto de los seis acusados, allegados del condenado, a cuyos nombres colocaba las mercantiles, fueron exculpados en su declaración y la Fiscalía retiró las imputaciones.

Durante los años 2008 y 2009, J. A. M. M., utilizó dos tramas de empresas para adquirir productos informáticos desde países de la Unión Europea. Así, la empresa que adquiría el bien, al introducirlo en España, cargaba en la factura el IVA correspondiente como es pertinente en este tipo de adquisiciones. Después simulaban revenderlos a otras sociedades pantalla a las que entregaban factura con el gravamen incorporado. Esas primeras empresas, llamadas 'truchas' en el argot, aparecen para hacer transacciones durante un cierto periodo de tiempo y luego desaparecen. Además cuentan con administradores ilocalizables como personas indigentes o extranjeros sin filiación conocida.

Entraba después en juego la segunda remesa de empresas que, tras la venta simulada por la trucha, ponía en el mercado los productos, habitualmente tecnológicos, de escaso volumen físico y con alto valor económico y se deducía el IVA, un impuesto que nunca había sido cotizado en Hacienda por la 'trucha'.

Las cifras marean y no es la primera vez que J. A. M. M. opera de esta manera. Mediante este proceder, las cuotas defraudadas en 2008 y 2009, años en los que se circunscribe esta causa, ascienden a cuatro millones y medio de euros. Sobre el empresario pesa otra condena por defraudar cuatro millones de euros en el año 2000 y actualmente el Juzgado de Instrucción número 1 de Oviedo estudia otra causa por escamotear cuotas de IVA desde 2004 a 2007 por importes que rondarían los cincuenta millones de euros.

Carla Vaquero, abogada del condenado, explicó a la salida de la vista que «nuestra idea era llegar a un acuerdo y existía la posibilidad de hacerlo porque nuestro patrocinado quería sacar a su familia del procedimiento y liberarles de la carga de los juicios aunque acarreara su ingreso en prisión». Al reconocerse como único autor de los hechos, Vaquero afirmó de su defendido que «en un proceso como este se trataba de hacer justicia y conseguir un buen acuerdo para todas las partes».

Por otro lado, a la vista acudieron quince abogados del turno de oficio que representaban a las empresas imputadas en la trama. Unos aceptaron las propuestas exculpatorias del Ministerio Fiscal pero otros, que representaban a mercantiles con administrador desconocido, pidieron la libre absolución por el mero hecho de que nunca habían entrado en contacto con la persona que supuestamente defendían.

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