El Ayuntamiento de Oviedo y los comercios contratarán serenos a finales de este año

Un vigilante nocturno en la calle del Águila en 2010.
Un vigilante nocturno en la calle del Águila en 2010. / MARIO ROJAS

La asociación Asata realiza un estudio para relanzar la figura en barrios como La Corredoria, Ciudad Naranco o el Centro

D. LUMBRERAS OVIEDO.

Revitalizar la figura de los serenos, en colaboración con los negocios, a finales de este año. Ese es el plan de las concejalías de Economía y Seguridad Ciudadana, que han encargado un estudio previo a la Agrupación de Sociedades Asturianas de Trabajo Asociado y Economía Social (Asata) para determinar cuántos pueden hacer falta y en qué zonas de la ciudad, además del coste, la formación y las infraestructuras necesarias para empezar.

Los barrios que la citada agrupación define como de mayor interés son cinco: La Argañosa, Centro, Ciudad Naranco, La Corredoria y Pumarín. Allí, según el plan para implantar estos vigilantes, se realizará «un estudio exhaustivo». No obstante, se contemplan «posibles estrategias de ampliación del servicio».

En estos días, los trabajadores encargados del estudio miden cuánto se tarda en atravesar las calles y toman nota de la información más relevante sobre edificios oficiales, comunidades de vecinos y el mobiliario urbano (bancos o farolas). El siguiente paso será realizar encuestas entre los comercios de estos cinco primeros barrios.

La idea es que los serenos realicen rondas periódicas por zonas predeterminadas de los barrios en horario de 23 a 7 horas durante todo el año. En ellas, prestarán sus servicios a cinco grupos: ciudadanos (acompañamiento o auxilio, ayuda para salvar barreras arquitectónicas, atención a indigentes y el cuidado de coches aparcados), comercios (vigilancia y avisos de urgencia en caso de desperfectos), turistas (orientación e información), comunidades (revisión y desalojo de portales, acompañamientos o bajada de basura para ancianos) y servicios públicos (colaboración con Policía y Emergencias y revisión del mobiliario y del alumbrado público).

Asata tendrá que analizar las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades del Servicio de Serenos en el municipio. Para ello, partirán de la experiencia previa con esta figura en otras ciudades (por ejemplo, en Gijón), donde son una «seña de identidad» y significan «una apuesta colectiva por la inserción laboral, la promoción turística o los servicios de proximidad». Lo definen como una prestación que «cuida y da vida a la ciudad».

Oviedo ya tuvo un servicio de vigilantes nocturnos por iniciativa municipal que fue suprimido en 2013 debido a cambios en la legislación policial. Los antiguos serenos, ya sin armas, siguieron patrullando por las calles de la ciudad, a sueldo únicamente de los negocios.

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