«Siempre defendí la profesionalidad de Eloy Palacio», dice el edil de Seguridad Ciudadana

El incendio de Uría, 58 se desató el 7 de abril de 2016. En la imagen, dos bomberos sofocando las llamas desde lo alto. /MARIO ROJAS
El incendio de Uría, 58 se desató el 7 de abril de 2016. En la imagen, dos bomberos sofocando las llamas desde lo alto. / MARIO ROJAS

Ricardo Fernández lamenta que «no sea fácil de entender» la postura municipal ante el pleito por la muerte del bombero

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Las manifestaciones del Ayuntamiento ante el Juzgado de lo Social que debe determinar si a la familia del bombero Eloy Palacio, fallecido en el incendio de Uría, 58 en abril de 2016, le corresponde una indemnización por su muerte sentaron ayer como un tiro a sus compañeros. «Es una vergüenza», «somos el último mono», o «¿cómo puede decir el Ayuntamiento que murió por exceso de confianza y negar una indemnización a la familia?», fueron algunas de las quejas que se oyeron en el parque de Bomberos de Rubín y que llegaron también al concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández. El edil reconoció el malestar, pero explicó que «se trata de una cuestión procesal, que entra dentro de un procedimiento complejo y en sede judicial, aunque no sea una decisión fácil ni que vaya a comprender todo el mundo». Expuso que algunas de las posiciones que han molestado a la plantilla y a la familia del bombero fallecido se refieren a la respuesta a una solicitud de prueba «por la otra parte». También afirmó que «siempre defendió la profesionalidad» de Palacio y Juan Carlos Fernández, 'Cuni', que resultó herido en el incendio.

En concreto, la familia de Palacio había solicitado la comparecencia de los agentes de la Policía Científica que elaboraron el informe sobre el siniestro. Una prueba que el juzgado desestimó y ante cuyo rechazo, la representación procesal de la familia del bombero presentó recurso de reposición. «En ese escenario, el juzgado notifica a las partes», expuso Fernández, «y es en ese trámite es cuando se cita parte del propio informe de la Policía» por parte del abogado de la aseguradora, en la que el Ayuntamiento ha delegado la defensa de los intereses municipales en este pleito.

Puede ser, pero la versión que defiende el letrado de la compañía de seguros y por ende el Ayuntamiento es parcial y bastante más 'dura' que la recoge el informe de la Policía sobre el siniestro. Los agentes interpretaron como una de las causas del accidente que los bomberos que ocupaban la cesta del brazo articulado -Eloy Palacio y su compañero, Juan Carlos Fernández, 'Cuni'-, en efecto, «de forma voluntaria y en un exceso de celo profesional», soltaron sus anclajes y se bajaron a la cornisa desde la que caerían arrastrados al desplomarse el edificio.

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Pero el mismo informe apunta que «el agotamiento debido al trabajo físico realizado y al estrés sufrido durante las labores de extinción fueron factores que sin duda contribuyeron a que los bomberos accidentados no pensaran con claridad y asumieran un riesgo completamente innecesario».

Uno que podría haberse evitado si hubiese existido una correcta dirección del operativo y una correcta evaluación del riesgo que, para los agentes, «sin ningún género de duda», no hubo durante las tareas de extinción. Según su informe, hubo «una falta de supervisión adecuada del dispositivo llevado a cabo por los bomberos» y una inadecuada evaluación de los peligros de un edificio con estructura de madera, según les advirtió el propietario nada más llegar, y que llevaba horas ardiendo. «La actuación del Intendente Jefe con uno de los subordinados en un balcón del primero y las maniobras descritas con anterioridad de los bomberos de la cesta revelan sin género de duda que no se hizo una valoración adecuada del riesgo de colapso de la estructura», concluye el informe.

Pese a ello, la representación legal del Ayuntamiento deniega «la posibilidad de pagar una indemnización a la familia de Eloy Palacio porque fue culpa exclusiva de este bombero» su fallecimiento. Fernández matizó que se trata de «cuestiones procesales», después de que no se hubiese llegado a un acuerdo económico en la conciliación entre las partes.

El edil insistió en que «siempre» ha defendido «la profesionalidad con la que actuaron los dos bomberos», Palacio y 'Cuni', y en que no va a entrar a valorar los hechos, «cada parte expondrá su versión». Admitió, eso sí, que el litigio genera «una situación difícil a nivel personal» y tensiones en la plantilla: «He hablado con algunos funcionarios y les he expuesto lo mismo, que esto es una cuestión procesal, no el fondo del asunto», recalcó. Y no solo entre la de bomberos. El Ayuntamiento ha delegado la defensa de sus intereses en los letrados de la compañía aseguradora: «Hemos sido muy escrupulosos en este tema y optado porque Abogacía Consistorial no intervenga en este tema», señaló Fernández.

Complejo

El tema no es fácil ni para la junta de personal ni para los sindicatos, que, salvo CSI por su fuerte implantación en Bomberos, nunca se han pronunciado sobre el suceso. Pero lo es más para el Ayuntamiento y para el equipo de gobierno. Cerrada la vía Penal contra los mandos que intervinieron en la extinción sin esperar siquiera al informe policial, lo que sucedió ese día se dirime en dinero: en el que reclama la familia de Palacio y, en vía administrativa, el que piden los afectados por el incendio, entre ellos los dueños de los dos edificios destruidos por el fuego, el de Uría y el de Melquíades Álvarez, 25.

El primero en sustanciarse será el pleito de la familia, el próximo viernes. Un escenario que solo puede salir mal: «Si el Ayuntamiento gana, malo, será una administración insensible que abandona a una viuda y los hijos de un funcionario fallecido en acto de servicio; si pierde, será aún peor, abrirá una puerta por la que acabará teniendo que pagar por las consecuencias del incendio a todos los afectados», señala un alto funcionario.

Todo ello sin que el equipo de gobierno haya podido mejorar en nada o en casi nada un servicio con una plantilla escasa y envejecida y sin poder decir si había agua o no para apagar el fuego.

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