«Siempre le dejé claro que no iba a mantener relaciones sexuales con él»

El acusado, a la entrada de los juzgados ayer. / LORENZANA
El acusado, a la entrada de los juzgados ayer. / LORENZANA

La víctima de una presunta agresión sexual declara que el joven le atacó en dos ocasiones en una noche. Él se defiende: «Se ha salido de madre»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Dos versiones completamente contradictorias, las del acusado y la víctima de un presunto delito de agresión sexual, fueron las que se escucharon ayer en el Juzgado de lo Penal número 4 de Oviedo. La Fiscalía mantuvo para el procesado la petición de un año de cárcel y la defensa, ejercida por la abogada María López Castro, pidió su libre absolución. «Yo no he hecho nada, estoy muy sorprendido porque todo se ha salido de madre», se defendió el acusado durante la vista oral.

Los hechos enjuiciados ocurrieron el pasado 7 de julio. La víctima y su presunto agresor coincidieron de noche en un bar. Tontearon e incluso llegaron a besarse. Ambos lo reconocieron durante el juicio, pero la coincidencia entre sus testimonios terminó ahí. El acusado explicó que la conoció a través de unos amigos, después de haber estado «tomando cervezas» y consumido cocaína «tres o cuatro veces», lo que dio pie a su abogada, María López Castro, a preguntarle si la víctima había tomado también drogas: él aseguró que «había estado metiéndose rayas en el baño», un hecho que la aludida negó.

En un momento dado, ambos fueron juntos al aseo del local de copas. «Me vino ella, estuvimos tonteando y besándonos», relató. Poco después, le planteó mantener relaciones sexuales. «Me lo propuso y yo le dije que no. Me llamó frígida porque le dije que no era chica de tener sexo en la primera cita», aclaró ella.

El joven insistió: «Si vamos a follar me quedo, sino me marcho porque en una hora entro a trabajar y ella me dijo que me quedara», expuso durante el juicio. La versión de la mujer discrepa en este punto. «Siguió insistiendo y yo le dije que no iba a pasar nada». Aún así, decidió quedarse, «pero siempre le dejé claro que no iba a tener sexo con él», aseveró.

Después, ambos se fueron en el coche hasta una calle sin salida en el barrio de Santo Domingo. «Empezamos a magrearnos pero me dijo que no quería y paré. Me preguntó que si estaba enfadado y le contesté que no, pero ella me dijo: 'Si te enfadas porque no echamos un polvo, pues vamos'», afirmó en sala.

Y comenzaron de nuevo. «Ella me dijo para y yo paré, no entendía nada. Me bajé del coche y luego ella se puso histérica cuando vio a unas chicas (que paseaban por la calle). Yo le dije que parara porque podían pensar otra cosa».

En el coche

La versión de ella difiere. En el momento en que aparcaron el coche, el acusado «se pasó al asiento del copiloto. Me bajó los pantalones y las bragas y él hizo lo mismo». Logró apartarle y salir del coche, llorando. Él la siguió, pidiéndole perdón y diciéndole «que no volvería a pasar, que se le había ido la cabeza». Le creyó y volvió a subirse al automóvil para que la llevase a casa, pero reincidió: «Se subió por el lado del copiloto y me desabrochó el sujetador». La joven pudo huir de nuevo, y fue cuando se encontró con unas «chicas» en la calle. Las testigos relataron durante el juicio que vieron a la joven «muy nerviosa y abrochándose el sujetador».

Tras escuchar todas las versiones, la Fiscalía mantuvo la petición de pena de prisión de un año y otros dos de alejamiento al considerar coherente el relato de la víctima. Por su parte, la defensa pidió la libre absolución porque, según su criterio, no existen pruebas de cargo suficientes ante la inexistencia de agresión, amenazas o coacciones, como así admitió la propia denunciante durante la vista oral.

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