La tarjeta ciudadana que viene

Recarga de una tarjeta ciudadana para acceder a los servicios municipales./PAÑEDA
Recarga de una tarjeta ciudadana para acceder a los servicios municipales. / PAÑEDA

Un solo documento para reunir todos los servicios municipales de Oviedo | La propuesta más votada en los presupuestos participativos tendrá una prueba piloto con los usuarios de las instalaciones deportivas

JUAN CARLOS ABADOviedo

El Ayuntamiento de Oviedo trabaja en el desarrollo de una tarjeta ciudadana que permita a los vecinos acceder a todos los servicios muncipales. Como explicó la vicealcaldesa Ana Taboada esta semana, «el área que primero asumirá las funciones» como experiencia piloto «será la de deportes».

La creación de esta tarjeta ciudadana nace de la propuesta de la asociación vecinal Oviedo Redondo dentro del proceso de presupuestos participativos. Recibió el respaldo de 791 vecinos y el coste destinado a su puesta en marcha será de 125.000 euros con cargo al presupuesto de 2018.

Manolo Almeida, presidente de la asociación que propuso la instaruración de la tarjeta, explicó que«todo lo que sea facilitar la vida de los ciudadanos y el acceso a los servicios municipales siempre está muy bien». Pero no sólo a los vecinos, porque «a través de la tarjeta las asociaciones vecinales así como los propios funcionarios verían agilizados sus trámites», explicaron desde Oviedo Redondo.

En el proyecto en el que trabaja el Ayuntamiento, una vez que la proposición se consideró viable, se barajan diferentes opciones. Dentro de los servicios entrarán el préstamo en bibliotecas, gestión de trámites administrativos o acceso a dependencias municipales como polideportivos publicos. Estos últimos, precisamente, serán quienes recepcionen la iniciativa a lo largo de 2018 para su puesta en marcha.

La motivación para sacarla adelante es que «a la vista de las diferentes características del modelo de prestación de servicios públicos vigente en Oviedo, con diferentes actores, se establece la necesidad de diseñar un sistema específico de uso de tarjeta ciudadana que incluya la integración de todos los servicios posibles».

Gijón, como ejemplo

En un primer momento el servicio de Modernización del consistorio prondrá en funcionamiento un número limitado de tarjetas tanto en soporte físico como virtual, a través del teléfono móvil, para garantizar que «toda la ciudadanía tenga acceso a la misma», según reza la descripción del proyecto. Más adelante se sumarán el pago de tasas municipales, compra de entradas, la tarjeta de transporte o el pago del estacionamiento regulado.

La buena acogida de la iniciativa tiene un cercano espejo en el que mirarse. En Gijón la tarjeta funciona desde hace años como llave maestra para los vecinos de la ciudad. Con ella se sustituyeron los carnés de socio de las instalaciones municipales y recientemente se instaló una aplicación móvil para poder recargar el saldo del servicio de autobuses.

Pero no sólo eso. Los trámites de las asociaciones vecinales a la hora de solicitar permisos para realizar actividades son farragosos. Algunas se quedan en el tintero y, otras veces, se confía en la buena voluntad y el sentido común, como ocurrió con varias de las fiestas de los barrios de Oviedo durante el pasado verano.

Todo ello cuando la propuesta no ha estado exenta de polémica y viene de lejos. En septiembre de 2016 Ciudadanos propuso este sistema al Pleno y se encontró el rechazo del equipo de gobierno, que adujo dificultades técnicas para su implantación. Dejando la puerta abierta, eso sí, a estudiarla en un futuro. Ahora, a través de los presupuestos participativos, los vecinos lo han logrado.

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