Un total de veinticinco bares sacan sus barras a la vía pública durante San Mateo

Una de las barras exteriores instaladas durante las fiestas de San Mateo. / ALEX PIÑA
Una de las barras exteriores instaladas durante las fiestas de San Mateo. / ALEX PIÑA

Deben cumplir los mismos horarios y condiciones que los chiringuitos, pero algunos hosteleros se quejan por quedar fuera del recinto

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Este San Mateo arrancó, como es costumbre desde hace al menos 35 años, con críticas de la patronal de los hosteleros al modelo festivo y a la existencia o competencia desleal, según denunciaron, de los chiringuitos. Puede ser, pero al menos veinticinco establecimientos, bares o sidrerías del Antiguo se han apuntado este año a sacar la fiesta a la vía pública: han solicitado y obtenido permiso del Ayuntamiento para llevar su negocio a la calle instalando barras. Buena parte ya se disimulan entre los chiringuitos originales, con casetas o barras cubiertas en distintos puntos del recinto festivo y también deben adecuar su funcionamiento al mismo régimen que aquellos en cuanto a apertura y cierre. Durante las fiestas se amplía una hora más su horario general y para «los bares, cafeterías, restaurantes y sidrerías dentro del recinto festivo de San Mateo, el horario de cierre será el mismo que el de los chiringuitos cuando este sea superior al de aquellos».

La medida que aplauden unos empresarios, molesta a otros. La parte alta de la calle Rosal, por ejemplo, queda fuera del recinto festivo que delimitan para estos días las calles: Argüelles, Jovellanos, Paraíso, Postigo Alto, Padre Suárez hasta la esquina con Gastañaga, Marqués de Gastañaga, Campomanes hasta la esquina con Martínez Marina, Martínez Marina, Cabo Noval, Marqués de Santa Cruz, La Escandalera y las calles Rosal y Quintana hasta la confluencia con Martínez Marina.

Las quejas de los hosteleros que quedan fuera del recinto no se refieren solo al horario. Dentro de ese perímetro se permite sacar barras a la calle y, por tanto, consumir bebidas o comida en la vía pública, un asunto vetado para el resto de negocios. Incluso se producen situaciones extrañas. De las veinticinco barras autorizadas, hay veinte a las que se les permite adosar sus mostradores a la fachada de los edificios, en una suspensión de la legalidad similar a la que opera para las casetas festivas y que deja de lado la normativa sobre acesibilidad.

Del total, tan solo a cuatro se les impide instalar la terraza para la que tienen licencia, mientras que el resto ha encontrado fórmulas para hacer compatible barras y mesas entre el 15 y el 24 de este mes.

Y más ocupaciones

En realidad, el sitio es el que es. En el aún más restrictivo recinto de los chiringuitos, solo caben las barras de seis negocios hosteleros y aún con limitaciones para poder cumplir con el plan de seguridad y evacuación de las fiestas. Ello no obvia para que se produzcan y repitan situaciones irregulares con las que «toca ser flexible», dice un agente de Policía Local. Cosas como que los distribuidores dejen sus productos a la puerta de bares cerrados, tal vez por el trasnoche, durante horas. «Son fiestas», resume el agente. La propia norma que autoriza las barras reconoce «la dificultad de coordinar a los distintos interesados», entre chiringuitos, bares y los propios servicios municipales. La manga ancha termina el 25.

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