Más de treinta empresas llenan el vivero de la Cámara de Comercio en Olloniego

A mano. Detalle de la artesanía en el cristal. / ALEX PIÑA
A mano. Detalle de la artesanía en el cristal. / ALEX PIÑA

El complejo amenaza con quedarse pequeño; «si tuviéramos diez naves más, las llenaríamos», asegura su gerente, Santiago Rodríguez

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

A media mañana, el valle del Nalón todavía conserva pegados los jirones de niebla como legañas. ¿Todo?, no. En el polígono de Olloniego la vida se abre paso ajena a la quietud del río. Tras años de crisis y zozobras en una instalación que nació y aprendió a crecer con la recesión, la actividad bulle.

El vivero de empresas José Antonio Coto, promovido por la Cámara de Comercio, ha logrado una ocupación de sus naves del 100%. «Y si tuviéramos diez más, las llenaríamos», reconoce Santiago Rodríguez, gerente de la instalación. El secreto no es otro que la flexibilidad y las facilidades que ofrecen a nuevos emprendedores y empresarios para poner en marcha sus ideas de negocio.

Industria Agroalimentaria
Valcris, cristal tallado a mano; Quesería Los Llanos; Construcciones en Madera; Cervezas Pepinum; Carpintería Iñaki; Memprise Automatismos.
Distribución y transporte
Mentsana Distribuciones; Punto Accesible; Astur Nuts; Global Spain Line; Derlux; Transportes Adaptados SL.
Servicios a empresas
20 40 Empresarial; Servicios de integración laboral del Principado; Gesprozamg Inversiones; Servicios de Intermediación Comercial; Tribak Textil.
Informática
Taurus Ursus; Inizia ingeniería.;Gabinete M Tres; Arvo Consultores y Tecnología.
Ingeniería
Metadel; Instalaciones eléctricas Romealsa; Informática AMS; Sistemas de Automatización y Robótica; Sydea Electrics; Chiconmedical; Jelk Innovation; Sdabar Design; Dystec Soluciones Tecnológicas.
Construcción
Redes Servicios y Reparaciones del Principado. Ingenieríay Construcción Asturias CB.

Las naves tienen un tamaño reducido, de unos 100 metros cuadrados las que están en Olloniego I, y de 250 las del segundo polígono. Además disponen de una oficina «lista para entrar a trabajar», algo que no existe en el mercado. «Pese a que hay suelo disponible, es muy difícil que alguien que está empezando pueda afrontar el alquiler de instalaciones cinco veces más grandes», reconoce Rodríguez.

Santiago Rodríguez Gerente«Las oficinas están listas para entrar a trabajar y cuentan con los servicios de la Cámara»

La tasa de éxito y de consolidación de empresas implantadas en el polígono ha sido a lo largo de los años del 70%. Sin embargo, los números no son tan exuberantes en las oficinas, donde lo que se ha venido a llamar el nuevo emprendedor, ve en el vivero una posibilidad de autoempleo mientras espera regresar a la empresa como asalariado. «Con la crisis bajamos a la mitad de ocupación y todavía nos estamos recuperando», abunda el gerente, «son perfiles distintos, empresas que no trabajan de cara al público, informáticos, por ejemplo, y no siempre funciona».

Porque el mito Google de crear un producto tecnológico y encontrar el maná inversor no siempre funciona. Sin embargo, para quien quiera arriesgarse, en las oficinas tanto en Olloniego como en las nuevas de Oviedo, Rodríguez ofrece «todas las facilidades para arrancar. Salas de reuniones, recepción. Solamente tienen que sentarse y conectar el ordenador para trabajar».

Otra de las ventajas del vivero es la posibilidad de sinergias entre compañías. Las que se pueden dar entre una empresa de gestión con un taller metalúrgico o de carpintería o entre empresas dedicadas a la hostelería con quien se dedica a la distribución. Además de «la red y los servicios que ofrece la Cámara a sus socios».

Iván Vázquez es uno de los empresarios que se arriesgó y recibió el apoyo de la Cámara. En una de las naves, entre palés de botellas y cubas de fermentación, se cría la cerveza artesanal Pepinum. «Se iba a llamar Pepín, como el pueblo en Cudillero, pero tuve que venir para aquí y le cambié el nombre», explica Vázquez que lleva año y medio trabajando en el vivero.

El de la cerveza es un mercado que ha subido como la espuma en los últimos años. Pero a este joven de 29 años la pasión por esta bebida le viene desde que un profesor en la escuela de cocina le descubrió las bondades del producto artesanal. «Las cervezas industriales no me gustaban y decidí hacer la mía. Ahora produzco unos 2.000 litros al mes pero podría llegar a 4.000 ajustando los costes, sobre todo de distribución porque todavía distribuyo yo», explica.

Dice además que el suyo es un producto «caro, pero que apuesta por la «calidad». Y se lamenta tanto de las trabas administrativas como del boom de la palabra artesanal. «Hay muchos hosteleros que no quieren saber nada de ti porque han tenido problemas con otras cervezas que se dicen artesanales y no lo son», abunda. Sin embargo, Pepinum se puede encontrar ya en los estantes de bares de Oviedo y en verano espera aumentar el volumen de ventas por ser un producto «estacional, sobre todo en la costa gracias al turismo».

Segunda oportunidad

De Olloniego I, al II, donde las naves son más grandes, de 260 metros cuadrados y el vivero puede albergar a empresas con mayor estructura. Allí se instaló hace dos años Valcris, un taller de tallado de vidrio a mano que fabrica copas personalizadas tanto para hostelería como para particulares.

El perfil de Valcris es distinto. La familia Valdés lleva toda la vida dedicada al cristal pero la crisis golpeó al sector y la empresas donde trabajaban cerró. «¿Qué haces con 57 años en paro? Lo tienes que intentar tú», se pregunta Natalia, la más joven de la saga.

«Como veis, no solo apoyamos a los nuevos emprendedores. Si una empresa como Valcris te presenta un plan de viabilidad y ves que hay una trayectoria profesional detrás que ofrece seguridad y minimiza los riesgos, la Cámara de Comercio también está ahí», entra al corte el gestor.

«Vendemos sobre todo a hostelería porque el mercado del regalo o joyerías es más pequeño», explica Natalia Valdés mientras Miguel maneja los tornos de las tallas para personalizar cada vasija. «Recibimos las copas de fábricas de Italia, se hace el diseño, la talla; bien con láser bien a mano, depende de lo que sea, empaquetamos y a vender», continúa.

En cuanto a las facilidades que ofrece la instalación, reconoce que «el polígono está bien comunicado y cuando vinimos estaba todo listo para empezar a trabajar».

El vivero, que recibe apoyo de la Fundación Incyde y cuenta con fondos Feder y del Principado, recibió la parcela del Ayuntamiento de Oviedo. Al despedirse, el gerente mira al descampado contiguo. «Si tuviéramos diez naves más, las llenaríamos».

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