«Tenemos tres demandas por el foto-rojo, está haciendo estragos»

Moreno, en su despacho profesional. / PIÑA
Moreno, en su despacho profesional. / PIÑA

Luis Moreno, abogado: «El radar móvil falla tanto o más que el fijo, hay un afán recaudatorio por parte de la Administración, el dinero no va a reparar carreteras»

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

Luis Moreno (Oviedo, 1958), titular del despacho de abogados Moreno Fernández desde 1984, consiguió la sentencia que obligó a apagar los radares fijos de la ciudad. Colegiado en Madrid, tras haberlo estado antes en once partidos judiciales diferentes, es especialista en cuestiones de multas y circulación y fue profesor de la Escuela de Práctica Jurídica.

-¿Cómo se siente tras la sentencia de los radares?

-Desde el punto de vista profesional, feliz. Fue un éxito y había que atacar a la Administración. Me apoyo en mi perito, Jesús García Maza, un figura en radares. Hoy, de diez sentencias que tenemos, todas han sido favorables. Quiero adelantar: que la gente no se 'empapice' diciendo 'están mal las de Oviedo'. Tenemos de la DGT de Benavente, otra de Palencia... Las videocámaras no cumplen con los requisitos. Se intoxica con que son las cabinas las que están mal. No, es la configuración de las cabinas, el cinemómetro, el poste, cómo se verifica...

-¿No es solo un tecnicismo?

-Son multitud de circunstancias, no se cumplen los protocolos de instalaciones. Se vulnera la legislación.

-¿Es un problema de toda España?

-Presumimos que sí. Alguno habrá que esté bien, pero el sistema de captación de imágenes por radar es irregular, por no decir ilegal.

-En Asturias, la sentencia cuestionaba los demás radares, ¿no?

-Aquí los que nos vienen son los de Santullano, pero los de Gijón, los de Avilés, los de Mieres tienen los mismos defectos.

-¿Cuántos afectados hay en Oviedo por este radar desde 2012?

-Unos 5.000. En estos momentos tenemos metidas tres demandas por el llamado foto-rojo, y tenemos la confianza de que nos las estimen. Los foto-rojos de Oviedo -los demás no los conocemos, hay que hacer un trabajo de campo para buscar las anomalías- están haciendo estragos, tanto el de la glorieta de la Cruz Roja como el de la plaza de Castilla. El de la avenida de Santander hace un año que ya lo apagaron.

-¿Qué problemas presentan los foto-rojos?

-Múltiples, más que los radares. La distancia de seguridad. Como son tan efímeros, no pueden cambiar de ámbar a rojo con tanta velocidad; si ves el ámbar, lo pasas, porque tienes el temor de que, si frenas, el que viene detrás colisione. Tienen que estar bien señalizados. No puede haber ningún cartel, como los hay, porque te fijas en él y no en el semáforo. Los tiempos. Quién vigila las captaciones, que no son policías, sino una empresa privada. Eso es ilegal.

-Hay convicción de que cuesta más recurrir las multas que pagarlas.

-No. Nosotros estamos haciendo precios populares. Cuando son meramente económicas, la Administración, de forma sibilina, te pone el descuento del 50 % si pagas en 20 días, pero el problema son los puntos e incluso cuestiones penales: a partir de determinada velocidad ya es delito. Si tú demuestras que la captación de velocidad no es correcta, no es delito. Independientemente, hay personas que necesitan el vehículo para vivir, y si les quitan puntos tienen que gastarse dinero en una academia. Incluso estamos pensando en una plataforma de afectados por los radares irregulares. Hemos interpuesto dos demandas solicitando la devolución del dinero y los puntos detraídos.

-¿El Ayuntamiento de Oviedo ha facilitado las reclamaciones?

-En ningún momento se dirigió al despacho, pese a que el concejal de Seguridad Ciudadana salió diciendo 'ya sabíamos que el radar del bulevar no era correcto'. Pero siguieron sancionando.

-Usted sostiene que, entonces, el concejal prevaricó.

-Sí, pero archivaron las actuaciones.

-¿Se está usando el radar móvil para compensar?

-Falla tanto o más que el fijo, pero a la gente le asusta. Creen que el láser es infalible, pero no lo es.

-¿Hay un afán recaudatorio, más que de seguridad?

-Desde mi criterio, indudablemente. Que para entrar en Oviedo por el bulevar, dos kilómetros y pico antes, tengas que poner el vehículo a cincuenta cuando no hay ninguna vivienda todavía y es autopista... Es, cuando menos, sintomático.

-¿Con la zona azul hay problemas también?

-No entro. Si nos pusiéramos a estudiar quizá encontraríamos errores que huelen mal.

-¿Como las tarjetas 'blue'?

-No voy a decir nada de eso.

-¿Que no se hayan actualizado los límites de velocidad desde Franco aumenta la litigiosidad?

-Lo llevo discutiendo muchísimos años. No es por despreciar, pero obviamente un Seat Panda de veinte años es mucho menos seguro que un Ferrari Testarrosa recién salido de fábrica, y tienen que ir los dos a la misma velocidad. Tendría que legislarse según las gamas y el tiempo de los vehículos, que para eso está la ITV. Y, además, hay autovías que están limitadas a cien kilómetros por hora, cuando por una carretera convencional como La Espina puedes ir a cien. Incomprensible.

-Con tanta cámara, ¿no acabaremos como en el 'Gran hermano' de George Orwell?

-No lo sé, pero la Administración va a tener que reaccionar. Si no puede cumplir con su propia legislación, la va a tener que modificar. Lo está haciendo mal. Lo único que busca es recaudar. ¿Para dónde? Según me comentaron, para los fondos reservados. No son para carreteras.

-¿El estado de las carreteras también es un problema en la cuestión de las multas?

-Desde el momento en que estamos en una endémica mala situación económica, no se reparan las carreteras. Estamos parcheando. Si vas a Alemania ves unas autopistas que son una maravilla. En Asturias. La orografía es un hándicap tremendo, cada dos kilómetros tienes un viaducto que te cuesta un montón. Ancha es Castilla, nunca mejor dicho.

-Estamos en Llamaquique, que suena como ciudad de la justicia.

-Aquí estoy bastante bien situado. Pero si tengo que poner un pero, los Juzgados de Instrucción 10 y 11 están en la calle Rosal; antes estaban en la calle Burriana (en Buenavista). Tenemos otro inaugurado en 2002 que ya se inauguró pequeño. Lo puedo admitir, pero no me lleve usted el Contencioso 6 al lado de la autopista. Enfrente de los juzgados, está lleno de locales vacíos. El Centro Civíco está muerto, lo podía coger la Administración y hacer una verdadera Ciudad de la Justicia. Sin embargo, a los abogados que vienen a Oviedo los convierten en nómadas. El 13 de noviembre tengo dos contenciosos, dos en el 3 y uno en el 6; tuve que pedir la suspensión de uno porque ya no llego.

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