La última sonó en el mítico Ca Beleño

Blanca Fresno y Frankie Delgado cieran Ca Beleño. / PIÑA
Blanca Fresno y Frankie Delgado cieran Ca Beleño. / PIÑA

El histórico bar, referencia de la música folk, bajó la persiana anoche tras 31 años de actividad | Sus dueños se dedicarán ahora a la producción de cerveza Ordum, marca que crearon en 2012, desde una nueva fábrica en Borines

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Cerrar un círculo. Cerrar un bar. «Una noche que estábamos allí surgió, le pedí matrimonio», cuenta Alejandro Serrano de cómo se prometio con Laura García allá por 2006, acodados en una de las mesas del Ca Beleño, el mítico local que anoche dijo adiós tras 31 años de andadura. Por eso, Alejandro y Laura fueron ayer con su hija a despedirse. «Nos enteramos que cerraba el Ca Beleño y decidimos ir con nuestra hija. Llevámos parando ahí muchos años y nos va a dar mucha pena no volver», explicaron.

La de esta pareja ovetense es una de las muchas que se han escrito entre las paredes de madera el Ca Beleño, bien regadas de cerveza y al ritmo de la música folk, que desde los orígenes en 1987 fue el leit motiv del bar. Ayer, cientos de clientes y amigos desfilaron desde primera hora de la tarde por la calle Martínez Vigil para saborear una última pinta y convertirla en recuerdo.

Pena entre los habituales, que se quedan sin un lugar de referencia en la ciudad pero para sus dueños se abre una nueva etapa. Frankie Delgado y Blanca Fresno se marchan a Piloña, donde se han asociado con Aguas de Borines para la producción de su marca de cerveza, Ordum, que llevan comercilizando desde 2012.

Tras más de 1.000 conciertos y 1.200.000 litros de cerveza servidos, Frankie y Blanca comentaron a EL COMERCIO que «para nosotros es un motivo de alegría pero para los clientes no, sienten tristeza y no lo entienden. Lo sentimos por la ciudad también, porque pierde un referente».

Los motivos del sorprendente adiós, anunciado unas semanas atrás, son varios. La propiedad del céntrico local apretaba con el alquiler. La ley de espectáculos impidió hace dos años tocar a los músicos en directo y el Ca Beleño que fue abanderado de la movilización y punto de encuentro de artistas y músicos se mantuvo firme en la reivindicación. Por último, pesó la ide de dedicarse a la producción de cerveza.

Lamentan, eso sí, pese al nuevo proyecto, que «Oviedo está sufriendo una pérdida progresiva de locales que han sido patrimonio de la ciudad». Patrimonio para gente de aquí, clientes habituales que regresan o que delegaron en sus hijos la tarea de encontrarse en el Ca Beleño o gente que solo pasó unos meses. Erasmus, músicos o artistas a los que el boca oreja les llevó a recalar en el bar.

Ayer sonó la última en el Ca Beleño. 'Last call'.

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