El último legado de un indiano

Vista del palacio de los Prieto, en Bueño. :/Alex Piña
Vista del palacio de los Prieto, en Bueño. : / Alex Piña

El palacio de los Prieto en Bueño, una casona del siglo XVIII, guarda tesoros que Ribera de Arriba quiere recuperar. Tras adquirir el inmueble, el Ayuntamiento prepara las reparaciones en la cubierta y la catalogación de los bienes del edificio antes de darle uso

JUAN CARLOS ABAD

El palacio de los Prieto es el edificio emblemático de Bueño.Algo destacable, en una localidad que sobresale por su rico patrimonio en construcciones tradicionales y que hace del hórreo su seña de identidad. Sin embargo, en ese apego a la tierra y a los modos de vida tradicionales, el siglo XX se encargó de acelerar los tiempos. Hubo quien pudo, tuvo o quiso alejarse de sus raíces y emigró. Carlos Prieto puso rumbo a México.

Carlos Prieto y Fernández de la Llana «el licenciado» para unos o «el rey del acero, como le llamaban en México», según recuerda Belarmino Fernández, presidente de la asociación cultural, estudió derecho en Oviedo e hizo las maletas para labrar su futuro que fraguó en la Fundidora de Monterrey, y tuvo en el palacio, que data del siglo XVIII su conexión con su tierra de origen hasta que falleció en 1991.

Pero no solo. «Las avenidas del Nalón eran frecuentes entonces», recuerda Fernández, «y si Bueño existe tal y como lo conocemos hoy, es porque Carlos Prieto fue el benefactor que donó el dinero suficiente para construir la escollera que protege del río». Querido por sus vecinos, una placa adosada a la puerta de entrada agradece la generosidad del empresario.

La saga familiar, que devino en artística por inspiración de la mujer de Prieto, Cecile Jaqué, hija del director de la fábrica de explosivos de La Manjoya, continuó con otro Carlos, su hijo, violonchelista de renombre y de su nieto, Carlos Miguel, director de orquesta. Se fue alejando de Bueño y arraigó definitivamente en México y en Estados Unidos.

El pasado verano el Ayuntamiento de Ribera de Arriba llegó a un acuerdo de compra de la casona para ganar un equipamiento más para la localidad. «No cabe duda de que va a ser importante para Bueño, es el edificio más importante que tenemos y las posibilidades para habilitar un centro etnográfico o de hacer un centro social son importantes», señala Fernández.

El palacio representa un modelo de casona asturiana de época aunque se reformó con posterioridad. Tiene planta cuadrada, un balcón con corredor y un tejado a cuatro aguas que es la primera preocupación del Consistorio. En los últimos años, sin uso desde que los caseros Severino y Sabina no pudieron cuidar más el Palacio, ya mayores, se ha deteriorado.

«Este año el Ayuntamiento ha reservado una partida para reformar la cubierta porque hay goteras y se corre el riesgo de que se estropee», relata Fernández. Un interior del que, «aunque hace mucho que no voy por ahí», recuerda «muebles de maderas nobles, valiosos, que hay que preservar». Asimismo, desde la concejalía deCultura se está inventariando todo el patrimonio que alberga el recinto antes de abrirlo al público de nuevo. «Los vecinos se han mostrado dispuestos a donar aperos de labranza para el centro», remata Fernández. Pero hay más planes. Una biblioteca o un centro para la tercera edad. La cosas de palacio van despacio.

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