Unidos para salvar el Naranco

Gonzalo Díaz, Jesús Cabada, Teresa Álvarez, Pedro García y Ángel del Valle, componentes de la plataforma. / A. PIÑA
Gonzalo Díaz, Jesús Cabada, Teresa Álvarez, Pedro García y Ángel del Valle, componentes de la plataforma. / A. PIÑA

La nueva plataforma ciudadana llama a sumarse para que el monte sea un monumento natural protegido del ladrillo

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

Son ciudadanos de a pie que, de niños, recorrían un Naranco todavía poblado por unos pocos caseríos, visitado a menudo por los ovetenses y se convertía de tanto en tanto en centro de multitudinarias romerías. Incluso, confiesan, a veces se colaban en algún que otro huerto para arramplar con unas cuantas cerezas. Añoran aquella maravilla natural tan conectada con la ciudad y temen que, al calor del retorno del ladrillo -por ejemplo, con la subasta de suelo proveniente de la inmobiliaria de Blas Herrero- la sierra se llene de cemento que no deje ver el verde. Por eso, desde hace unas semanas han empezado a operar como una nueva plataforma ciudadana: 'Todos unidos por el Naranco'. Tienen claro su objetivo: defender el monte como santuario natural y de recreo aunando todas las manos posibles. Y es que, en palabras de uno de sus miembros, Pedro García, «el Naranco es un tema de muchas décadas, pero ahora se está jugando la partida. Estamos en fechas críticas».

La nueva entidad retoma la actividad de Amigos del Naranco, veterano club que se disolvió en enero debido a la avanzada edad de muchos de sus miembros. Los que llaman «sabios del Naranco» (Manuel Gutiérrez Claverol, Tomás Díaz y Alberto Polledo) los animaron a seguir y así nació la plataforma, que ya cuenta con la participación de las asociaciones de vecinos del propio monte, Ciudad Naranco, Pumarín, Fitoria, Brañes, Amigos de la Naturaleza y Montañeros.

Jesús Cabada, de Los Pastores, resume la situación actual: «En el entorno del Naranco estamos en el abandono total. Hace falta limpieza de fincas y encauzamiento de ríos. En la zona de San Miguel de Lillo, cuando llueve, el agua se desborda y arroya a la carretera. Caminar por la zona peatonal es inviable».

Tras un debate, han llegado a la conclusión de que la mejor forma de salvaguardar el monte es mediante la figura jurídica de Monumento Natural, alejando así la tentación de construir y acabando con toda industria en él. Se oponen, pues, a las canteras de la falda norte. También les gustaría que se inventariasen adecuadamente los terrenos y caminos municipales en el monte, para defenderlos mejor.

Otra cuestión clave es la finca de El Pevidal, «el corazón del Naranco» para el presidente de la plataforma, Ángel del Valle. «Exigimos del Principado la entrega inmediata para su administración al Ayuntamiento de Oviedo», reclama. Su gran interés radica, argumenta, en que alberga pozos de nieve del siglo XVIII, caleros y el segundo tejedal más importante de toda Asturias.

Sobre las acciones llevadas hasta ahora por el equipo de gobierno en la montaña, uno de sus tótem, están de acuerdo en parte de ellas. Les parece bien la recuperación de caminos, búnkeres y fuentes. Pero, a la hora de desbrozar, debe hacerse «con personas que digan si se puede cortar o no», señala Teresa Álvarez, de la Asociación de Ules. Y se alinean con ellos en el rechazo a la Ronda Norte. «El tráfico de la zona oeste se puede solucionar con la vía rápida de Las Campas a La Pixarra. Está dramatizado, en General Elorza hay el doble», afirma Gonzalo Díaz, de la Asociación 'La Centralilla' de Ciudad Naranco. Y les seduce la recuperación de la Jira.

También hay críticas. No gusta la propuesta gubernamental de variante del Prerrománico mediante un túnel junto al pueblo de Constante. Álvarez explica la alternativa de la plataforma: una vía que salga desde la zona de la curva de las sidrerías hasta el Descanso del Vaquero (donde hay una parrilla). A ello se uniría aumentar el aparcamiento ya existente, semipeatonalizar la zona de subida hasta los monumentos desde allí y más autobuses.

Ahora harán campaña, dice García, para darse a conocer y presionar a las Administraciones «para que se pongan las pilas». «Todo se queda en anuncios, queremos que se sustancie en algo», remacha Álvarez.

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