Urbanismo ordena rehabilitar la fachada del número 3 de la plaza de Riego

El edificio que el Ayuntamiento ha ordenado restaurar. /
El edificio que el Ayuntamiento ha ordenado restaurar.

El inmueble presenta estado de abandono con riesgo de desplome de alguno de sus elementos exteriores a la vía pública

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

El Ayuntamiento, por medio del arquitecto responsable de seguridad urbana, emitió el pasado martes una propuesta de resolución que obliga a la propiedad del edificio del número 3 de la plaza de Riego a acometer obras de reparación en la fachada y sus elementos ornamentales ante el riesgo que supone el estado de abandono del inmueble. En el bajo de este estuvo emplazada antes de su última ubicación la librería Ojanguren, que anunció su cierre definitivo para el próximo septiembre.

De esta manera, en previsión de las actividades que espera la ciudad en los próximos meses con San Mateo a la cabeza, Urbanismo se cura en salud ante las pobres condiciones en «seguridad, salubridad y ornato público» que presenta el edificio. El precio que estima el Consistorio por acometer la revisión y adecuación de la fachada del edificio asciende a 75.000 euros y los propietarios tendrán que adoptar, como marca la ley, estas medidas en menos de cinco días.

Los técnicos municipales enumeran varios motivos para tomar tal resolución. La construcción presenta «un estado de abandono general con apuntalamiento en los dinteles», «mallas de seguridad con restos de madera procedente de los aleros», «galerías de madera con elementos sueltos susceptibles de caer a la vía pública», «elementos de los aleros sueltos con riesgo de caída», así como «vidrios de ventanas rotos» y «ventanas abiertas que pueden permitir la entrada de animales al interior».

A la propiedad del edificio le queda ahora hacerse cargo de las obras o, si no, esperar a que el Ayuntamiento tome las medidas por su cuenta con el incremento en la factura que esto supondría.

Evitar desprendimientos

La adecuación de las paredes exteriores del inmueble tiene que comprender una revisión general de la fachada para la eliminación de todos los elementos susceptibles de desprenderse y caer a la vía pública y, a su vez, una revisión del estado del apuntalamiento del edificio.

También la reparación o el sellamiento de los vidrios y sillerías para impedir la entrada de animales como gatos o pájaros al interior. Por último, los propietarios tendrán que elaborar un programa de mantenimiento del edificio en tanto que no se realice una rehabilitación integral de su estructura.

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