«Fui la última en ver a 'Dorita' y no pude hacer nada, es un 'shock'»

Bomberos ante el edificio en el que tuvo lugar el suceso. /Hugo Álvarez
Bomberos ante el edificio en el que tuvo lugar el suceso. / Hugo Álvarez

Los vecinos de Matemático Pedrayes, 11 aún sienten la muerte de la mujer de 94 años que cayó por un hueco de ventilación

DANIEL LUMBRERAS

El trágico fallecimiento de 'Dorita', una anciana de 94 años, el pasado martes tras caer por el hueco de ventilación sigue afectando a los vecinos del inmueble. Belén Alarma, la mujer que corrió a auxiliar a 'Dorita' aquella mañana aciaga, aún está reponiéndose. «Fui la última que la vi y no pude hacer nada, es un ‘shock’. Nunca había visto una cosa así. No tengo apetito, ayer (por anteayer) no comí nada y hoy (por ayer) un yogur y un ibuprofeno», relata la vecina.

La misma noche después de auxiliar a ‘Dorita’, que pasó en vela por la tensión vivida, Alarma sufrió una caída en su casa y tuvo que ser rescatada también por los bomberos al día siguiente, gracias a la llamada de auxilio de un visitante. Hoy, tras poder dormir, aún se recuperaba anímicamente de lo sucedido, después de que le hubiesen recolocado un hombro dislocado en el HUCA. «Dentro de lo malo estoy bien», asegura.

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En el bloque, con 26 casas de vecinos (más despachos y negocios) muchos pisos están vacíos y en otros se nota el silencio y el pesar por el siniestro. «Fue terrible, muy angustioso. Te queda una sensación horrible. Desde hace dos o tres días duermo fatal», cuenta María Jesús García.

Y es que los vecinos conocían, por el ventanuco que da al tiro de ventilación desde sus baños, de la existencia del mismo, pero no que se pudieran entrar a él desde el trastero; un acceso que se encuentra en algunos edificios antiguos y que está pensado para reparaciones. Uno de ellos afirma: «Yo vi una ‘P’ y pensaba que era el trastero de la portería», un servicio del que ya no dispone Matemático Pedrayes, 11.

A consecuencia del accidente, los vecinos se han quedado dos días sin agua, que cortaron los bomberos, y también sin calefacción. «Es una putada. Aguantamos como se puede, con botellas de agua y garrafas», comenta el inquilino Adrián Enseñá. Como otros, ha bajado a ducharse al gimnasio Altafit, que se ofreció ayudar a la comunidad. Durante toda la Semana Santa, cuatro operarios de la empresa Robles, se afanarán en restaurar el agua y la calefacción, que volvieron esta tarde.

El suceso

El pasado martes por la mañana, 'Dorita', subió con su marido al trastero para coger unas tablas con las que preparar unas mesas para comer con la familia en las fiestas. Allí, resbaló, se precipitó por el tiro de ventilación y quedó sujeta a una tubería un piso más abajo. Pero la cañería cedió y la mujer continuó cayendo hasta el primer piso, rompiendo a su paso más tubos que le echaron agua caliente y fría encima. Para poder rescatarla, los bomberos tuvieron que abrir un gran boquete en el ventanuco del baño del primer piso que da al hueco. La protegieron del agua y la llevaron a la UVI móvil, donde se luchó para salvar su vida, sin éxito.

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