La venta complica el desarrollo del plan especial de La Tenderina

Casas antiguas en La Tenderina, pendiente del desarollo del plan especial. / A. PIÑA
Casas antiguas en La Tenderina, pendiente del desarollo del plan especial. / A. PIÑA

La caída de Argia deja en el aire el futuro en manos de la iniciativa privada del sector que debe dar salida a estos casi 129.000 metros

G. D. -R. OVIEDO.

Entre las propiedades que se subastarán el próximo día 20 figuran los lotes de suelo que Blas Herrero compró en El Palais y Cerdeño (16.471 metros) para entrar en el plan especial de La Tenderina en 2008. Era un paso arriesgado, el sector llevaba en el PGOU desde 1986 y tenía grandes dificultades, pero los socios parecían confiables, Fercavia sumaba por entonces casi medio siglo de actividad en Asturias. Entre ambas sumaron el 64% del suelo del plan especial. Fercavia aporta 65.280 metros y Blas Herrero y Benacerraf 16.471 metros. Iniciaron la tramitación, hicieron las primeras expropiaciones e incluso bosquejaron un bloque para realojar a parte de los afectados. La crisis, sin embargo, redujo la actividad al mínimo. Se tapiaron viviendas ya desocupadas y se hicieron algunos derribos.

No era para menos. El plan especial de La Tenderina es una de las piezas del desarrollo más complejas del planeamiento ovetense. Tanto que el PGOU introdujo, en 2004, la posibilidad de subdividir el ámbito y fijó como método prioritario de actuación la iniciativa pública, ya que sobre estos terrenos -un rectángulo de 750 metros de largo por 180 de ancho paralelo a La Tenderina, entre Joaquín Blume y El Palais- había un centenar de viviendas ocupadas.

Todo debería dejar paso a una nueva trama urbana que prolongaría la configuración de Ventanielles hacia el Este, una opción que no acaba de convencer al actual responsable de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, que busca con los promotores soluciones que eviten manzanas tan largas y problemas de luces. Eso será el futuro, cuando se pueda iniciar la construcción de las 1.500 viviendas previstas y, a día de hoy, nadie puede poner una fecha. La subasta puede suponer la entrada de un nuevo socio o dejar en manos del banco que sucedió a Cajastur los suelos. Además, si el desarrollo mantiene las previsiones del documento impulsado por Fercavia y Argia, la inversión en las obras de urbanización (10,5 millones) y construcción superaría los 123 millones de euros, según el plan presentado en 2008. Si sirve de comparación, Sogepsa se dejó 57 millones en promover Prado de la Vega, donde están previstas 2.000 viviendas más (3.452 frente a 1.442) que en La Tenderina.

Las dificultades no se agotan en la existencia de un centenar de viviendas, el conjunto de obras supone un fuerte movimiento de tierras, con un desmonte de hasta 10 metros en la zona sur. En conjunto, será necesario mover para 755.000 metros cúbicos. Tampoco el suelo ayuda: es arcilloso y con presencia de yesos.

A cambio de las dificultades, la zona ha ganado en atractivo. Dispone de mejores comunicaciones gracias al nudo de Cerdeño, salida a zonas comerciales y también ha ganado un hospital situado casi a tiro de piedra.

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