Viaje a los sueños y al espacio

José Ramón Castañón, 'Pochi', se apoyó en señales hechas por él durante su charla en el Nazaret. /  P. L.
José Ramón Castañón, 'Pochi', se apoyó en señales hechas por él durante su charla en el Nazaret. / P. L.

Los sacerdotes Castañón y Hevia animan el inicio de los VII Encuentros del Nazaret

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

Los VII Encuentros del colegio Nazaret, que buscan compartir con los escolares lo que no está en los libros, arrancaron ayer con la charla del sacerdote y profesor José Ramón Castañón, 'Pochi'. Con sus propias parábolas, el cura dio lecciones de vida y cosechó risas entre los alumnos. Contó cómo un «vecino gorrón» le pidió a otro una pota, y tardaba en devolvérsela. Cuando el dueño se la reclamó, «había tenido hijos», sartén y cazos. Lo mismo pasó con unos alicates y tenazas, pero cuando el préstamo fue de un jarrón de oro... «Murió en el parto. Manolo resbaló por fiarse demasiado».

Luego, valiéndose de señales de un centro comercial dibujadas por él, 'Pochi' ilustró las vueltas que da la vida. Unas escaleras bajan, otras suben, y un señor que resbala no se sabe si se levanta o cae. «Soñad y esforzaos cada día entrenando, estudiando, con la Ciencia, con la búsqueda», pidió. Finalmente empleó la papiroflexia y fue enseñando vehículos que fallaban: un avión y un cohete. Pero quedó uno que siempre sirve en la existencia: la cruz.

«Se entendió muy bien lo que decía, te identificas», resumió Kenneth Kelly, de cuarto A. Su compañera María Díaz coincidió: «Tienes que saber aprovechar las oportunidades». Ahora, a encontrar un sueño.

A continuación, el sacerdote y astrónomo José María Hevia explicó a los alumnos la historia de los instrumentos de medición, desde el telescopio de Galileo, que era poco más que «dos cañas con culos de botella», hasta las observaciones modernas que conjugan observatorios en Europa y América.

El también teólogo viajó con los estudiantes desde «el Oviedín del alma» hasta las grandes estructuras del universo. Relató también cómo descubrió en el 2000 una galaxia «oculta», SMNR 1050, y el humorista de este diario Neto «le atribuyó el mérito a Dios Padre», bromeó.

Tras la charla vinieron las preguntas. Una ineludible: «¿Cree que puede haber vida ahí fuera?». Hevia confesó que en 1995 esperaba que sí, pero tras el descubrimiento de más de 500 exoplanetas «la idea está en crisis». Silvia Prado se quedó sorprendida de «lo pequeños que somos en comparación con el universo». Su compañero Mario Amandi nunca había probado a otear los cielos y ahora lo hará. Pero no le atrae la Astronomía: «Es demasiado». Y de las cuestiones del espacio a una problemática terrícola y acuciante saltó el último conferenciante. Francisco Martínez, voluntario en un campo de refugiados de Grecia, compartió su experiencia.

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