La víctima del acusado de agresión sexual no opuso resistencia al «quedar en shock»

La defensa reconoce que hubo abuso pero no violencia y pide para el procesado una pena de dos años de cárcel frente a los 18 de Fiscalía

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Sí hubo abuso sexual pero no agresión. Esta es la baza con la que juega la defensa del presunto autor de una agresión sexual a una mujer de 28 años. El hombre también está procesado por dos delitos de abusos sexuales a dos niñas de 12 y 14 años en 2016. Así lo hizo constar en las conclusiones que pusieron el punto final a un juicio que se inició el miércoles con la declaración del acusado, las víctimas y los agentes de la Policía Nacional encargados de la investigación.

La defensa, ejercida por José María Muñiz Somolinos, se agarró a la declaración de la primera de las víctimas para pedir una rebaja de dieciséis años de prisión para su cliente argumentando, además, que satisfizo la indemnización de 14.000 euros a sus víctimas.

Según el letrado, la joven dijo en sala que hubo un pequeño forcejeo con el procesado cuando este bajó de su coche y la abordó en el portal de su domicilio. La víctima reconoció que «se quedó paralizada y en 'shock' y no ofreció resistencia alguna», explicó Somolinos a la salida del juicio celebrado en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. «Se reconoció la existencia de un abuso sexual pero no de agresión porque no quedó probado que hubiese violencia», especificó la defensa. Por este motivo, la sala admitió la petición del letrado de que se condene a su defendido a dos años de prisión por abusos sexuales y no por agresión. En este punto entra en juego la prueba de ADN realizada al hombre en sede judicial. Su letrado insistió que su cliente se ofreció «voluntariamente» a realizarla. Una prueba «esencial» para esclarecer el delito, ya que según la defensa la causa se había archivado. La muestra inculpa al procesado de «su presencia y de la relación» sexual en el lugar del suceso, pero «no de que hubiera ejercido violencia» contra la joven. El acusado aseguró en sala haberla agredido sexualmente pero «sin violencia» aprovechando que se encontraba «bebida». Un hecho desmentido por la joven que dijo que se encontraba «sobria» aquella noche.

Respecto a los dos delitos de abuso sexual a dos niñas de 12 y 14 años, por los que la Fiscalía pide para el acusado ocho años de prisión por abordarlas en el portal de su casa y realizarles tocamientos en sus genitales, la defensa afirmó que una de las menores «ofreció hasta cinco versiones diferentes» de los hechos desde el comienzo de la investigación. La otra «negó expresamente» los tocamientos y explicó que el procesado «solo le levantó la falda un poco y le puso la mano en el muslo» y que tras la negativa de ella su cliente «paró de inmediato». Por este motivo, la defensa introdujo una calificación alternativa como un delito leve de coacciones pero no de abuso sexual. Se acoge para ello en una doctrina del Tribunal Supremo que indica que en los casos de ataques leves, fugaces y esporádicos consistentes en leves toques o rozamientos procede aplicar proporcionalmente una pena más leve traducida en una multa.

Indemnización

Lo que no reconoció ninguna de las partes son las atenuantes solicitadas por la defensa. Esto es, el pago de las indemnizaciones a las víctimas, un total de 14.000 euros. Diez mil a la víctima de la agresión sexual y dos mil euros a cada una de las menores.

Por su parte, la Fiscalía mantuvo la pena de 18 años de prisión para el procesado aunque retiró el agravante de alevosía, esto es, que el procesado ni siguió ni acechó a sus víctimas para cometer los supuestos delitos que se le imputan. Los investigadores en cambio constataron durante la vista oral que el procesado acechaba y seguía a sus víctimas.

La acusación particular ejercida por Ana María Gómez, abogada de la víctima mayor de edad, mantuvo la solicitud de doce años de cárcel por un delito de agresión sexual.

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