La selección de balonmano, en los últimos meses, se ha puesto guantes de boxeo y ha empezado a bailar a los contrarios. Y no sólo eso, sino que, además, lo ha hecho con calzones asturianos. Desde una defensa agresiva, sostenida por los rocosos Rubén Garabaya (Corvera, 1978) y Raúl Entrerríos (Gijón, 1981) -también con destacadas actuaciones en tareas ofensivas-, ha construido un ataque temible, con los brazos sueltísimos, en el que el potente Alberto Entrerríos (Gijón, 1976) actúa con suma vehemencia, bien arropado en la asunción de responsabilidad.