Nadie podrá decir que se ha visto sorprendido por las programaciones de Nochevieja de nuestros canales. TVE-1 gastó la habitual fortuna en una propuesta que, por lo menos, resultó eficaz. Telecinco limitó su esfuerzo a una notable ingestión de uvas en Oviedo. Antena 3 siguió desgastando el capital de 'Aquí no hay quien viva'. Cuatro demostró que tampoco esto es lo suyo. Y poco más dio de sí la noche, aparte del décimo aniversario vitícola de Ramón García. Que no es poca cosa.
LA PRIMERA
El típico menú de la casa
Siempre funciona
La Primera, consciente de que también es la primera en Nochevieja y de que su oferta siempre funciona, repitió el consuetudinario menú: Cruz y Raya, uvas con Ramón y macroespectáculo musical. El programa de Cruz y Raya se llamaba '2005: repaso al futuro' y tenía como eje una parodia de la película 'Regreso al futuro'. Eso era un simple pretexto para el habitual encaje de 'gags' sobre la actualidad del año. En líneas generales, Juan y José trenzaron un buen trabajo, bastante superior a la última temporada de su 'show' semanal en TVE-1.
En materia de uvas, TVE-1 también apostó expresamente por la continuidad. ¿Y qué continuidad!: diez años, diez, lleva Ramón García -y su capa- explicando a los españoles cómo hay que comerse las uvas. Esta vez cambió de pareja: no de concepto, porque la compañera siguió siendo el rostro más popular de la cadena, pero sí, precisamente, de rostro, porque esta vez ya no es Ana Obregón, sino Anne Igartiburu, que ha vivido su mejor año profesional. Anne, de entrada, tuvo la excelente idea de aparecer envuelta en una capa española como la de Ramón. Después se mantuvo un poco hierática, como tapada por la capa de Ramón. Fue exactamente lo que se esperaba.
Y para después, TVE-1 preparó la misma fiesta de todos los años, aunque con otros rostros: Mar Saura, Ivonne Reyes, Bertín Osborne y Jorge Fernández.
LA 2
Minimalismo
Hermanos Marx
Mientras TVE-1 se gastaba los dineros del contribuyente, La 2 se apretaba el cinturón. Su programación especial comenzó tarde porque antes se emitió el habitual capítulo de 'A dos metros bajo tierra', una serie de calidad contrastada, pero que no se concibió para vestir nocheviejas. La despedida del año propiamente dicha comenzó pasadas las once con el ya habitual 'Sol de medianoche', versión vernácula del internacional 'Midnight Circus' presentado para TVE por Sandra Daviú. El repaso por las actuaciones musicales de los diferentes países del mundo fue tan vistoso como de costumbre, aunque quedó raro que se intercalaran fragmentos de la lectura del Quijote. Después, ya en 2006, nos alegró la noche con 'El hotel de los líos', de los Hermanos Marx.
ANTENA 3
Aquí no hay quien cambie
Una serie de éxito
Como era previsible, Antena 3 confió su noche al personal de 'Aquí no hay quien viva'. Es el tercer año que lo hace. El 'kit' (¿o quizá 'pack'?) de Nochevieja consistió, como de costumbre, en un episodio especial de la serie más vista de la cadena y en la presentación de las uvas por actores de la misma. El episodio contaba con el aliciente de incorporaciones externas de fuste, como Beatriz Carvajal y Álex Angulo. Fue lo más brillante en un relato de comicidad elemental que se abrió con menciones al Anticristo y terminó con el portero arrojando un pavo por la ventana. Hay que suponer que los numerosos aficionados a esta serie habrán encontrado gusto en tales alardes. Los actores de 'Aquí no hay quien viva' que guiaron las campanadas de medianoche fueron Eduardo Gómez ('Mariano', el padre del portero), Eduardo García (el niño Cuesta) y Vanesa Romero (Ana, la nueva). De entre los campaneros repetía Eduardo Gómez, que para poner al público en sazón abrió su parlamento con una tabernera ristra de tacos. Después de eso, la gente ya supo a qué atenerse.
Algo más de nivel tuvo el espectáculo posterior, titulado 'Feliz 2006 Pásalo'. Lo presentaban Silvia Jato, Michel Brown (de 'Pasión de gavilanes') y Jaime Cantizano. El guión no es que fuera para un emmy, pero tuvo soltura. Sobre todo, destacaron las actuaciones musicales: Paloma San Basilio, Chenoa, Ainhoa Arteta, Miguel Bosé, Marta Sánchez ... La puesta en escena era buena y permitió a Antena 3 despedir la noche con una nota aceptable.
CUATRO
Esta gente tiene un problema
Y más guiñol
Para mantener el tono que domina en su parrilla desde su estreno, el programa de Cuatro resultó decepcionante. En vez de inteligencia, Cuatro puso espectáculo comercial: un programa musical que repasó los números uno de 'Los cuarenta principales' en 2005. El programa se cerró con el convencional 'Imagine' de Lennon. Y después de las uvas, más videoclips en el musical 'Cuatrosfera disco', con ambiente de discoteca o así. Pobretón de verdad. En un contexto tan plano, toda la expectativa estaba puesta en las uvas. Cuatro depositó la misión en una pareja mixta: Eva Hache y George Bush, aunque, viéndolos en acción, no sería fácil decir quién era el guiñol y quién el mortal. Bush estuvo contenido, comedido, fiel a sus registros de siempre; por el contrario, Eva Hache se mostró inquieta, nerviosa, agitada. El ritual de las uvas le quedó a Cuatro muy antiamericano, que era, aparentemente, lo que se buscaba.
TELECINCO
Uvas asturianas
Show en lata
A Telecinco le salió una noche decentita, sensiblemente superior a la del año pasado, cuando nos flageló con un interminable e insignificante 'TV Top'. Es verdad que los conciertos de los chicos de 'Operación triunfo' dan de sí lo justo, pero nadie negará que son una buena forma de pasar el rato. Y aunque no fuera un espectáculo expresamente pensado para la Nochevieja, sino reciclaje de almacén, hay que reconocerle un buen nivel general de calidad. El concierto en cuestión era el celebrado en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Fue largo, muy largo: ocupó las horas previas a las uvas y muchos minutos de 2006. Pero precisamente de eso se trataba: llenar horas con un programa presentable y barato, antes de dar paso, ya en las honduras de 2006, al inevitable 'TV Top'. Misión cumplida.
Donde Telecinco brilló especialmente fue en las uvas. Una vez más, la cadena nos llevó fuera de Madrid. El año pasado fue Consuegra, por el centenario del Quijote; esta vez fue Oviedo, ¿por qué? Viendo allí a Antonio Lobato, la mayoría de los espectadores pensaría que pasábamos de don Quijote a Fernando Alonso. Sin embargo, la versión oficial asegura que se trataba de celebrar los 25 años de los Premios Príncipe de Asturias. Lobato, con un insólito esmoquin ocupaba el balcón del Ayuntamiento junto al pugnaz escote de Carmen Alcayde, que ya es un atractivo habitual de las uvas en Telecinco. Muy bonito.