El cierre de la autopista del Huerna trasladó ayer al sinuoso puerto de Pajares el grueso de los vehículos que circulan entre Asturias y la Meseta, provocando un auténtico colapso en la carretera nacional. El caos fue tan grande que los responsables de tráfico llegaron a plantearse cerrar el puerto por la tarde para el tránsito de camiones. Finalmente, la decisión no se llevó a cabo debido a que, pasadas las 14 horas, el tráfico se volvió mucho más fluido.
Con todo, las molestias para los conductores que tuvieron ayer que usar esa vía no fueron pocas. En especial, en cuestión de tiempo, pues perdieron en sus trayectos entre media y una hora.
A los conductores que llegaron hasta el puerto provenientes de León se sumó la 'incomodidad' de tener que pagar el primer tramo de la autopista del Huerna (3,75 euros), para luego tener que salirse a la carretera general por La Robla, pues la autopista estaba cerrada.
«¿Por qué nadie nos avisó de que la autopista del Huerna estaba cerrada?», lamentaba Francisco Lorenzo Piorno. Desde la zona de León, clamaba, no hay carteles luminosos avisando del desvío. «Sin embargo, antes del peaje, nos encontramos con varias patrullas de la Guardia Civil que nos podían haber alertado», planteaba. Francisco había salido de Soria con su familia a las 8.30 de la mañana rumbo a Avilés y minutos antes de las 14.30 todavía se encontraban a la altura de Campomanes.
En sentido inverso, el restaurante Mari, situado a la salida de Campomanes en dirección León, se convirtió ayer en un punto de encuentro para decenas de conductores afectados por el cierre del Huerna que decidían hacer un alto en el camino antes de iniciar el ascenso a Pajares.
«Debía de ser el infierno»
No faltaron viajeros de buen humor que decidían tomarse el retraso «con mucha filosofía» para no alterar sus últimas horas de asueto. Por ejemplo, Rubén Rodríguez, de El Bierzo, asumía con una amplía sonrisa que tardaría media hora más de lo previsto en llegar a su destino, Oviedo. «Nos enteramos esta mañana por la radio de que la autopista estaba cerrada pero aún y todo decidimos salir», comentó.
La misma tranquilidad transmitían los turistas que salieron de Gijón rumbo a León en busca de nieve. Aseguraban que les daba lo mismo ir por Pajares que por el Huerna, pese a la pérdida de tiempo que supone subir el puerto. «¿No estamos de fiesta?», preguntaba la gijonesa Vicky López.
Con algo menos de paciencia, afrontaban el viaje los camioneros. José Luis Pardo, de Transporte J. López, reflexionaba que cuando se emprende el mismo trayecto tres veces a la semana «subir Pajares no es como para tomárselo a broma». Como le ocurrió ayer a otros muchos camioneros, Pardo temía que en el puerto estuviera nevando o que lo cerrarán para el tránsito de camiones. «Según me han dicho, esta mañana esto debía de ser el infierno», comenta.
Finalmente, los malos augurios no se cumplieron y los camioneros pudieron atravesar el puerto durante todo el día gracias a que el tráfico se volvió mucho más fluido por la tarde.