Los Reyes Magos inauguraron la costumbre de regalar por Navidad. Pero también la tradición de obsequiar al destinatario con cosas que no le interesan en absoluto, porque 'oro, incienso y mirra' no parece lo más apropiado para un recién nacido. Lo cierto es que dar con un regalo que se ajuste a los gustos o necesidades de quien lo recibe es complicado, porque entre lo que la gente desea que le compren y lo que en realidad recibe existe un serio desfase. Así lo revela un estudio realizado por la firma Deloitte, que destaca que se regala más ropa, libros y artículos de perfumería de los deseados y menos viajes, móviles y materiales electrónicos de los que la gente pide en su carta a los Reyes o Papá Noel, que, muchas veces, no aciertan porque pecan de vagos, o de falta de tiempo. De hecho, España es, después de Italia, el país europeo donde se realizan más compras 'in extremis'.
«La gente es poco planificadora y se le echa el tiempo encima», señala Juan José Roque, socio de Deloitte y experto en Consumo y Distribución. La consecuencia de tanta prisa de última hora es que «los españoles no van a acertar al 100% en satisfacer los deseos de las personas a quienes van a regalar», adelanta. Y esta afirmación no es una predicción esotérica: según el informe sobre consumo navideño que ha elaborado su firma, la ropa será el regalo más demandado (62%), y también el más realizado (69%), pero parece que 'engordarán' su guardarropa más personas de las que quisieran. Asimismo, se regalarán más perfumes (58%) de los que los destinatarios requieren (42%) y también más CDs, DVDs, vídeos y electrodomésticos.
Lo cierto es que en España, según Roque, somos «demasiado tradicionales» a la hora de regalar, lo que se traduce en que obsequiamos cosas que no horripilan, pero que tampoco entusiasman. Y también pecamos de vagos, porque sólo el 19% compara precios. «Tanto la ropa como los perfumes son artículos muy socorridos en estas fechas, porque, además, no requieren demasiado tiempo para ser adquiridos -justifica Roque-. Porque, si de algo andamos escasos, es de tiempo». Por eso, el 63% de los que se aventuran en busca de regalos acude a grandes almacenes . «Es por comodidad, porque en estos lugares hay casi de todo», apunta el especialista de Deloitte.
Rentabilizar el error
Así que parece que el tiempo es nuestro bien más escaso, y también el más preciado, porque, ¿saben cuál es el obsequio más anhelado y que, sin embargo, no entra en los planes de los que van a regalar? Los viajes. O lo que es lo mismo, tiempo de descanso. Según la encuesta, un 38% de las personas sueñan con que alguien les pague unos días de asueto en algún destino idílico. Sin embargo, esta opción ni siquiera aparece en el 'Top ten' de los que regalan. «En Navidad, como se está fuera de temporada, hay ofertas muy interesantes. Ahora está muy de moda regalar unos días o un fin de semana en un balneario de talasoterapia», aseguran fuentes del Corte Inglés. «La gente tiene prácticamente de todo, entonces, para que un regalo haga ilusión hay que optar por algo original, como un viaje o por algo especial un perfume nuevo, un MP3 de última generación », detallan.
Pero, si después de peregrinar de establecimiento en establecimiento no ha encontrado nada adecuado, no desespere. Los cerebros del márketing ya han pensado en esta posibilidad y muchas firmas ofrecen cheques-regalo (por el importe que se quiera) para obsequiar. De este modo, el destinatario va en persona a elegir lo que más le gusta y se evitan las devoluciones post-navideñas.
Pero también hay quien rentabiliza los chascos y decide acudir a una tienda de segunda mano a vender ese regalo indeseado para quitárselo de encima y, de paso, embolsarse «unos durillos», tal y como se asegura desde las tiendas que adquieren y venden cosas usadas. Suele ocurrir sobre todo con artilugios electrónicos, informáticos, electrodomésticos, juegos o DVDs, aunque también han llegado a tener listas de boda íntegras de parejas que rompieron y nunca llegaron al altar.
La primera remesa de objetos les llega antes de Navidad, porque la gente se deshace de pertenencias -incluso de «dentaduras con piezas de oro»- para aligerar la casa de trastos y «sacar un dinero». Pero la segunda tanda, la de después de Reyes, es la más prolífica, porque este tipo de tiendas se convierten en auténticos cementerios de obsequios indeseados. «La verdad es que a nosotros nos viene genial que la gente meta la pata con los regalos -bromea José Negrete, propietario de una de estas tiendas-. En enero recibimos un 40% más de objetos. Por ejemplo, los últimos modelos de Play Station nos llegan cuatro o cinco días después de que aparezcan en las tiendas ».
De esta forma, los desaciertos de los Reyes se convierten, casi por arte de magia, en un regalo para estas tiendas y para quienes adquieren estos productos de segunda mano a precios de ganga.